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- 25/08/2009 02:00
¿Un nuevo centro de izquierda?
En el plano de la política, como en casi todas las manifestaciones humanas, no existen los espacios vacíos. El espacio de centro izquierda, abandonado por la actual dirección del PRD, ha comenzado a ser cubierto por una incipiente fuerza encabezada, por el momento, por el profesor Juan Jované. El hecho de que los grandes medios de información no hayan querido cubrir el reciente Congreso de Frenadeso no disminuye su importancia nacional, ni su intención declarada de insertarse en la vida política como una opción democrática de poder. Un paso importante ha sido la decisión de la Corte Suprema de Justicia de permitir la participación de los llamados independientes o sin partido en las postulaciones a la Presidencia del país.
La presencia de Jované, por sus propios antecedentes políticos, es una señal de esa intención que pasa por la búsqueda de generar nuevas condiciones para una alianza con las poderosas capas medias e inclusive con un sector del empresariado panameño. Un fenómeno nuevo que amerita ser estudiado sin prejuicios, a la luz de las nuevas realidades, es que la vida política del país ha comenzado a madurar. Pareciera ser que los grupos radicales, otrora intransigentes, o han sido derrotados en sus concepciones o han entendido que pueden ser algo más que una simple tropa de choque coyuntural.
La actual dirigencia del PRD no tuvo la capacidad para traducir esa realidad a su práctica política. El costo a pagar será la de convertirse en una fuerza errática, que oscilará entre los péndulos mediáticos de la lucha social.
Los períodos de la llamada democracia representativa y de alternabilidad, en el poder de los grandes partidos, han desilusionado a la mayoría de la población. Un primer efecto de esa realidad ha sido la aplastante victoria de Ricardo Martinelli e igual de aplastante, la derrota de una viciada propuesta del antiguo centroizquierda expresado por el PRD.
Para el PRD, la pérdida de su componente doctrinal y programático y sus deformaciones electoreras le han costado la pérdida de importantes sectores de la sociedad, que se habían mantenido como seguros votantes en los procesos eleccionarios. Ese bloque, desprendido de la tutela del PRD, irá siendo recuperado por un nuevo discurso de fuerzas emergentes decididas a disputarse el espacio político del centroizquierda.
Ese nuevo centroizquierda, si logra consolidarse y convertirse en una oferta viable con buenas propuestas locales de dirigentes no contaminados, colocará al PRD en una muy grave y peligrosa disyuntiva y si, al mismo tiempo, las fuerzas políticas, hoy en el Gobierno, logran repetir una alianza del tipo que las llevó al poder, las perspectivas de las elecciones del 2014 pueden tener, desde ahora, nombre y apellido.
El PRD tiene, entonces, una sola alternativa, si quiere recuperar sus opciones de poder. Debe pasar por una profunda reingeniería desmantelando el aparato creado en la “década perdida” , permitiendo el advenimiento de fuerzas no contaminadas, tolerando la diversidad de pensamiento y retomando una práctica, no demagógica, que realmente lo introduzca en el seno del movimiento social.
¿Podrá acaso, esa actual dirección comprender otro más de los hechos que rodean su desastroso desempeño electoral? La práctica, como mejor criterio de la verdad, nos dará su dictamen.
*Miembro del PRD.rvasquezch@cwpanama.net