“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
Acaba de concluir, el lunes 28 de septiembre, el debate de alto nivel del 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York, Estados Unidos, tras haberse extendido del 22 al 26 de septiembre, con la participación de 193 países, miembros de la ONU.
Conclaves van y conclaves vienen alrededor del mundo sobre diversos temas del acontecer planetario. Cumplen un cometido inicial, pero posteriormente se va diluyendo sus conclusiones y recomendaciones o se postergan sus decisiones para la fiel ejecución de sus propósitos. Incluso este tipo de actividades es necesario para mantener una nomenclatura universal y un balance de los antagonismos de la especie humana.
Sobre estos temas hemos escrito algunos artículos referentes a eventos internacionales de esta magnitud, el más reciente, ver Estrella de Panamá, COP 17 Ulan Bator, Reflexiones e Interrogantes (27-8-26) donde hacíamos señalamientos del cumplimiento de los compromisos y resultados obtenidos, con el presentimiento del aplazamiento de sus conclusiones.
Las reuniones de la ONU tienen como finalidad cuatro objetivos fundamentales en su carta fundacional de 1945: 1- Mantener la paz y seguridad internacional 2-Proteger los derechos humanos, 3-Fomentar el desarrollo sostenible y la cooperación. 4- Distribuir ayuda humanitaria.
El objetivo principal de este periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas era agilizar el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible bajo el lema central: “no dejen a nadie atrás”.
Dirigentes mundiales se reunieron con el objetivo de obtener acuerdos en tres grandes líneas de acción: La paz y seguridad internacional con la finalidad de impulsar el dialogo de cara a los conflictos geopolíticos actuales y las crisis humanitarias globales. Medidas de Acción climatice inmediatas: Establecer y ejecutar acciones conjuntas para disminuir el calentamiento global, participando y asistiendo a las naciones mas vulnerables a los desastres ambientales. Transformaciones y Gobernanza Global que reformaran las instituciones multilaterales y establecer parámetros de regulación en las nuevas tecnologías, tales IA, y alcanzar niveles de desarrollo ético, seguro y equitativo, hacia toda la sociedad.
Proyectos atractivos, agradable al oído, espectacular e interesante estos grandes foros, dirigido a diferentes sectores de la población, pero continúa dilatándose el acatamiento de los mecanismos mas apremiantes de la solución de problemas comunes a la aldea global. El tiempo se está agotando, las dificultades persisten o se agravan. La humanidad esta al borde del colapso con la monumental cantidad de complicaciones existentes.
Dentro de esta coyuntura, el Gobierno de Panamá, encabezado por el Sr. Presidente de la República, presento varios temas, entre ellos el estado ambiental, recursos naturales y biodiversidad, el miércoles 23 de septiembre ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, el Pacto de Panamá con la Naturaleza vinculante como un método o mecanismo integral que abarca los compromisos climáticos de nuestro país, integrando la creación del Fondo Panamá Natural con el fin de asegurar y garantizar el financiamiento permanente en el tiempo de la conservación ambiental.
Bajo la figura de un fideicomiso diseñado tomando en consideración el modelo internacional de Project Finance for Permanence, teniendo como finalidad garantizar la asignación de recursos hacia el Sistema Nacional de Areas Protegidas (SINAP), financiando proyectos de desarrollo sostenible incorporando a poblaciones que están situadas en zonas de amortiguamiento de parques, reservas y áreas protegidas.
Con el fin lograr el desarrollo de este esquema, contempla o involucra diferentes elementos para su ejecución: Clima y mitigación, Restauración de ecosistemas prioritarios, Protección de áreas protegidas, el Financiamiento permanente del Fondo Natural de Panamá Natural y la Gobernanza e inclusión social.
Posteriormente cada una de estas variables se explicará y aplicará, según las características de espacio, tiempo y condiciones del país. Esta concepción teórica y funcional eleva a los niveles internacionales la situación ambiental panameña y se articula o está íntimamente relacionada con la posición nacional de las discusiones estatales relativas a los análisis de auditorias ambientales y una posible o eventual reapertura de la mina de cobre a cielo abierto en Donoso, operación extractiva, que está bajo análisis jurídico-técnico operativo por parte del Ejecutivo, sin que hasta el momento exista una decisión oficial al respecto.
De la misma manera, la construcción del reservorio múltiple propósito de río Indio, construcción de un embalse, implica crear un lago artificial que asegure el suministro de agua para consumo humano y operaciones del Canal.
Las autoridades nacionales coinciden que debe existir plena coherencia, concordancia con los preceptos de la política exterior panameña en materia ambiental, estableciendo una correspondencia y equilibrio entre los conceptos carbono neutro, restauración de nuestros sistemas ecológicos, posibles impactos de la mina y el proyecto de Rio Indio, cónsonos presentados en la reunión de la ONU. Solo así, hay compatibilidad de intereses, función de Patria, compromisos nacionales, preservación de nuestra biodiversidad.
Lo uno, aunque difícil, pero no imposible está indisolublemente unido al cordón umbilical del universo, causando el menor impacto posible en la naturaleza.
Ojalá las perspectivas de observancia leyes de la termodinámica en el cosmos encuentren el cauce adecuado y se cumpla el cometido deseado.