• 11/04/2026 00:00

Panamá en los Andes

La articulación territorial a través de la infraestructura carretera adecuada sigue siendo, desde inicios del siglo XX, una necesidad en todo el continente. El papel protagónico que vienen cumpliendo ingenieros locales y foráneos es encomiable. Son los artífices de las “carreteras de penetración” hacia el interior de los respectivos países buscando ampliar la frontera agrícola, la frontera habitable, el acceso a nuevas riquezas minerales y, la inclusión de poblaciones aisladas debido a la desafiante geografía latinoamericana.

Una de aquellas rutas fue el tramo Huambutío-Madre de Dios de 350 kilómetros de longitud que unió el departamento de Cuzco en los Andes peruanos con la región Madre de Dios en la ubérrima selva amazónica. Una carretera que nace a 3050 metros de altura en la estación ferroviaria de Huambutío hasta Madre de Dios a 400 metros sobre el nivel del mar atravesando previamente el río Paucartambo a 3900 metros de altura por las gargantas de la cordillera. Los autores de esta proeza fueron el ingeniero sueco Sven Ericsson y el ingeniero cuzqueño Juvenal Monge quien, como diputado nacional de la provincia de Paucartambo (1924-1929), impulsó políticamente la realización de esta obra que abrió los parajes amazónicos peruanos a las provincias del sur del país y respondió a los reclamos de conectividad manifestados por las poblaciones asentadas en los ríos del oriente amazónico. En la construcción tomaron parte mil seiscientos trabajadores divididos en veinte cuadrillas dirigidas por cuatro ingenieros de servicio y dos inspectores técnicos además del personal de pagaduría que visitaba los campamentos cada sábado para la paga. Dos de los ingenieros del equipo de Ericsson eran los panameños Rafael Arosemena y Salvador Lombardo quienes estuvieron presentes desde el comienzo de la construcción el 1° de agosto de 1927.

Desde 1915 se discutió la ejecución de un camino carretero que uniese Madre de Dios con el resto del país a través del Cuzco basándose en el estudio realizado por Ericsson entre 1912 y 1913. Acontecieron penosas dilaciones y algunos fracasos carreteros como la inconclusa vía Yanamayo hacia Madre de Dios en 1919 -que afortunadamente Ericsson retomó en 1922 concluyéndola en 1925- y en algo alivió la deprimida economía regional después de la “fiebre de caucho” en las provincias amazónicas.

Las Cámaras legislativas debatieron el nuevo proyecto carretero a finales de 1925 y aprobaron un impuesto al algodón para financiarlo “pero debido a la honda crisis de ese producto en los años 1926-27 llegó a aprobarse el proyecto en toda su integridad solo en el año 1927” (Aramburú, 1928) encargándose a la “Sociedad Constructora de Caminos al Oriente”, creada por el diputado Monge, la realización de la carretera. En su momento, los diarios elogiaron la decisión de la construcción porque contribuiría “al resurgimiento del sur del Perú, levantando sus industrias y haciendo progresar su economía languideciente por la falta de mercados con Bolivia” (Aramburú, 1928). La revista “Mundial”, en su edición extraordinaria del 31 de diciembre de 1928, dedicó un reportaje a esta obra utilizando una docena de fotos de gran formato para divulgar entre sus lectores la magnitud de esta construcción calificándola como “una de las realizaciones magníficas del Presidente Leguía, secundada su actuación por el diputado Monge y por la del ingeniero Sven Ericsson, incansables soldados por la lucha en la viabilidad del país”.

En aquellos años la vía realizada por Ericsson, Arosemena, Lombardo y su equipo tuvo un ancho de cinco metros, terreno afirmado con rodillo de diez toneladas, albañilería de cemento armado en las alcantarillas y el drenaje acostumbrado para el período de lluvias además de un túnel de 19 metros de largo. En 1928 se inició la construcción del puente sobre el río Vilcanota “de más de 50 metros de luz y cuyas bases tienen más de 700 metros cúbicos de albañilería”. Las campañas de colonización se iniciaron también ese año, los afiches destacaron que “Madre de Dios tiene cinco millones de tierras planas, arables; más de tres millones de menor importancia entre cerros. Puede dar albergue a ocho o diez millones de personas”. Sin embargo, habrá que esperar para el asfaltado de la vía hasta 1960. “En 1963 se lanzan los puentes sobre el río Inambari y la quebrada Loromayo que rompen definitivamente el aislamiento vial terrestre de Madre de Dios” (Castillo & Velásquez, 2024).

En los años Ochenta del siglo pasado se descubrió oro fluvial lo que intensificó la presencia de colonos y las actividades extractivas especialmente desde la conclusión de la construcción del Eje Vial Interoceánico Sur en el 2011(Castillo & Velásquez, 2024) lo que descongestionó la vía Huambutío-Madre de Dios.

En 1981, sobre el río Paucartambo, fue construido un puente de metal que lleva el nombre Ericsson en recuerdo de una hazaña compartida con ingenieros peruanos y panameños.

* El autor es exembajador del Perú en Panamá
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