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- 08/08/2026 00:00
Panamá tiene el Casco Antiguo más rico de América por su influencia española, francesa y caribeña
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Agrega La Estrella en Google ↗️Las palabras de este artículo las pronunció el Dr. Eusebio Leal el 21 de enero de 1980 en la Plaza de la Catedral durante la celebración de los 307 años del traslado de la vieja Ciudad de Panamá hacia lo que hoy conocemos como Casco Antiguo.
Eusebio lo hizo como embajador itinerante de las Naciones Unidas (ONU). Él era el historiador de la Habana Vieja, antropólogo, escritor, sociólogo, arqueólogo, orador e historiador.
El presidente Dr. Arístides Royo me encomendó la misión de servirle de guía, lo cual hice todas las veces que regresaba. Se convirtió en conferencista de nuestra historia. Se le entregaron las Llaves de la Ciudad y con el apoyo del H.R. Mario Kennedy de San Felipe logré que el Concejo Municipal denominará Vía Dr. Eusebio Leal al tramo de vía que va desde Calle 12 Oeste hasta Calle primera del Casco Antiguo, colocándose una placa con sus palabras. A continuación, expongo lo que más llamó la atención a Eusebio y lo hizo colocarnos en el mapa turístico mundial.
Los rojos ladrillos de nuestras calles colocados manualmente. Los rieles de nuestro fenecido tranvía. La proliferación de hidrantes (enanos) y alambres eléctricos que eran mecedoras para las aves. Casas con tejas rojas y amplios balcones de hierro, puertas y ventanas con figuras geométricas. Amplios y oscuros zaguanes, enormes patios para uso doméstico, de lavandería, cocina y distracción vecinal. Baños comunales y área de recreación en patios. Le impresionaron sobremanera, las gárgolas de nuestro antiguo Ministerio de Gobierno, las cuales luchan por no vivir cubiertas de moho y pequeños arbustos, gritando: “Nosotras existimos gracias a la lluvia que recorre el techo”. Desde la acera de enfrente y forzando la vista me parece que esas gárgolas tiene cabezas de águila. Vio la gran cantidad de mansardas que sobresalen en los techos, muchas originales y otras construidas en los nuevos edificios y hoteles que abundan en el Casco Viejo. Aún escuchamos comentarios de personas que dicen “vamos al Casco Viejo para que veas las casitas que hay en los techos”. Esas construcciones se aprecian en Francia y aquí no explotamos su existencia dándolas a conocer a propios y extraños.
Eusebio reconoció el valor del frente de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, el cual fue construido con las piedras que existían en el convento en Panamá Viejo. Apreció los 12 apóstoles que están en el frente de nuestra Catedral, de quienes la leyenda dice que protagonizaron la primera huelga en Panamá. Adentro veremos el cuadro de Nuestra Señora del Rosario del pintor Murillo, obsequiada por la esposa de don Justo Arosemena a la Catedral. Orgullosos mostramos nuestro Teatro Nacional inaugurado en 1908, el cual es una joya neoclásica. Mostramos los restos de la gran muralla de piedra que protegió la ciudad del asalto de piratas. El edificio que es réplica de madera del barco La Boyacá, el cual fue enviado desde Colombia a sofocar los intentos de separación de Colombia, pero, se devolvió pues ya Panamá había realizado su Separación.
Le impresionaron las ruinas de la Universidad de San Javier fundada en 1749 por la Compañía de Jesús. Conoció el Arco Chato de la Iglesia de Santo Domingo hecho con argamasa, piedra y arena sin hierro interior. La leyenda lo ubica como factor determinante en la construcción de nuestro Canal. Vio cuatro ejemplos de construcciones clásicas. El Gran Hotel Central, el Museo del Canal donde funcionó la Compañía del Canal Francés, la Mansión Arias-Ferraud, la icónica Plaza de Francia con su obelisco del gallo francés y la Muralla Colonial de Punta Chiriquí. Trate de mostrar al Dr. Leal parte de nuestra historia, la cual él captó para dar conferencias en otros lugares. Finalizo citando lo que se ha dicho de sus recorridos por el mundo. Si los hombres en el mundo llegan a olvidarse de Eusebio Leal, las piedras se encargarán de recordarlo.
* El autor es licenciado en Trabajo Social