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Agrega La Estrella en Google ↗️Nuestros caminos en Panamá son testigos de la tribulación de las personas que padecen desde sus desplazamientos diarios hasta de ser víctimas de siniestros viales, reconociendo que a pesar de los esfuerzos por mejorar infraestructuras y endurecer multas, la cifra de víctimas por siniestros viales se mantiene en niveles alarmantes, ya que seguimos aferrados al enfoque tradicional de la seguridad vial.
El enfoque tradicional se centra en que las personas sean perfectos usuarios.
El Sistema Seguro, en cambio, parte de las premisas profundamente humanas: las personas cometen errores y el cuerpo humano es frágil.
En lugar de diseñar vías que castiguen el error con la muerte, debemos diseñar un sistema de transporte que “perdone” la equivocación. No se trata solo de ingeniería y leyes; se trata de las víctimas y sus familias. Cada cifra en las estadísticas representa una silla vacía, un proyecto de vida truncado y un trauma que se extiende por generaciones.
Juego de roles:
El conductor es esta persona que va cómodamente sentada, en un habitáculo cerrado que le protege del clima, escucha música o noticias y realiza maniobras en un vehículo.
El peatón es aquella persona es el que se desplaza con fuerza propia, ya sea que recién le hayan operado la rodilla, el que va en silla de ruedas, la recién dada a luz, el que lleva las bolsas de compra, el estudiante, al que le acaban de hacer diálisis, la persona ciega y demás universo que debe enfrentar una infraestructura hostil, conductores agresivos y su falta de empatía, el clima y otros.
Reconocemos que el peatón ha sido la figura despreciadas y tratada con crueldad en nuestras ciudades, hoy se impulsa reconocer la pirámide de jerarquía de uso de las vías (imagen) según su vulnerabilidad.
La velocidad es un factor de riesgo que determina las lesiones que un cuerpo humano tendrá en un accidente de tránsito o siniestro vial.
La infracción de conducir a una velocidad superior a la permitida es que más se sancióna en Panamá, mientras que por otro lado, los peatones encabezan las estadísticas de vidas perdidas en la vía entre un 40 y 49% en la última década, de género masculino y 60+.
La tendencia mundial de reducir la velocidad en sitios de asentamientos humanos a 30 km/h, ya que científicamente se ha comprobado que una pesona tiene más probabilidades de sobrevivir.
El sistema debe trabajarse de forma holística, integral para permitir desplazamientos seguros, cómodos, puntuales; la infraestructura debe obligar a los conductores a reducir la velocidad en zonas de convivencia, garantizando que un error de cálculo de un niño o un adulto mayor no se convierta en una sentencia de muerte.
Para entender este cambio de paradigma, debemos abrazar estos cinco principios fundamentales:
1. La fragilidad humana: Existe un límite físico de energía que el cuerpo puede absorber antes de sufrir lesiones graves o morir.
2. El error humano es inevitable: Nos equivocamos constante e irremediablemente, tomamos malas decisiones, calculamos mal, nos dormimos, nos distraemos, padecemos condiciones de salud y más por lo que el sistema debe ser resiliente.
3. Responsabilidad compartida: Todos tenemos una cuota en distinta magnitud de responsabilidad, desde los diseñadores de vías, fabricantes de autos, los que enseñan a conducir, los diputados.
4. Enfoque proactivo: No hay que esperar a que alguien muera en una intersección para intervenirla; se analizan los riesgos antes de que ocurra el siniestro.
5. Redundancia: Si una parte del sistema falla (ej. un conductor se distrae), las otras partes (ej. la vía o el frenado autónomo) deben protegerlo.
Enlaces: https://www.meetgraham.com.au/
Los 5 pilares del sistema seguro
La implementación de este sistema en Panamá requiere un esfuerzo coordinado en cinco frentes estratégicos:
Pilar
Descripción
Gestión de la seguridad vial
Fortalecer las instituciones para que las decisiones se basen en datos reales y no en intuiciones.
Vías más seguras
Diseñar calles completas y auto explicables (reductores, rotondas, pasos peatonales a nivel con rampas, semáforos sonoros) que protejan al vulnerable.
Vehículos más seguros
Exigir estándares internacionales de seguridad en los autos que se comercializan en el país (ABS, control de estabilidad, anclajes ISOFIX).
Usuarios más seguros
Educación continua y fiscalización efectiva para asegurar que quienes operan el sistema lo hagan con responsabilidad.
Respuesta tras los siniestros
Optimizar los tiempos de atención médica de emergencia (la “hora dorada”) para evitar que una lesión se vuelva fatal, el sistema de salud debe tener la capacidad de atención oportuna.
Un compromiso por la vida
El desafío uno es comprender el enfoque de sistema seguro y reconocer que el tradicional nos ha convencido de que hay que resignarse a lo que existe.
La transición al Sistema Seguro es una necesidad ética para Panamá. Debemos dejar de ver los siniestros como “accidentes” inevitables y empezar a verlos como fallas del sistema que podemos y debemos prevenir.
”En la vía, la prioridad la tiene quien menos protección física posee”.