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- 01/04/2014 02:00
¿Qué pasó con la fogosidad de nuestra juventud?
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Agrega La Estrella en Google ↗️Tuve la fortuna de recibir mi educación básica en el sistema escolar público, cuando era lo mejor en la República. Recibí mi educación primaria en la Escuela República de Francia en mi ciudad natal, San José de David y luego mi Primer Ciclo en el Colegio Félix Olivares, bajo la dirección de ese gran educador que fue don Francisco (Pancho) Samudio.
En mis años escolares en David, tuve dos experiencias interesantes, me tocó mudarme de los antiguos locales alquilados donde operaba la Escuela de Francia al entonces nuevo Centro Escolar y del antiguo local del Félix Olivares a su local presente.
Más tarde, terminé mis estudios secundarios en el Instituto Nacional, bajo la dirección de esos insignes educadores, como fueron los Drs. Moscote y Pinilla. Viví por tres venturosos años en el Internado del Instituto y tuve suerte de tener como profesores a renombrados educadores, como Luisita Aguilera, Berta Zurita de Franceschi, profesores Salvat, Martín, Mejía Dutary, Ayala, Karlsson, Galimany, Lombana, De León, Stuart, Zerr, Jaén, Wolfsson, etc. Me perdonar si fallo para recordar otros.
Lo cierto es que recibí la mejor educación básica y secundaria que podía ambicionar un adolescente panameño de mi época con lo más notables de esa generación de grandes maestros. Ese mismo cuerpo docente en el Instituto, dictaba clases nocturnas en la Universidad de Panamá. Mi educación básica y secundaria fue tan buena, que mi primer año en Louisiana State University y en University of Arkansas, sus clases representaban un repaso de lo que aprendí en el Instituto Nacional.
No solo mi educación pública fue superior, sino que existía en el estudiantado secundario y universitario otro gran sentido de su responsabilidad social y patriótica, muy distinta a la apatía hacia temas patrióticos y de interés social y político nacional del estudiantado actual. Hoy, suceden eventos y situaciones que ponen en riesgo nuestra debilitada democracia que en esa época serían intolerables para la juventud.
Era una época, igual como la de ahora, de difícil situaciones sociales y políticas. La era de Arnulfo Arias y de hegemonía de la Guardia Nacional bajo el mando de Chichi Remón. Fue la época del ataque al Palacio para derrocar por segunda vez al Dr. Arias, su salida y juicio por la Asamblea, su famosa foto de mano de su valiente esposa, cuando lanzó su famosa frase ‘Volveros’. También de la muerte del mayor Lezcano en Palacio, nunca resuelta. Recuerdo el juicio del Dr. Arias y su otra famosa foto, registrando su desaire a sus jueces, leyendo sentado tranquilamente el libro ‘Kon Tiki’.
En esos años, muchas veces los institutores salimos a la calle a demostrar y luchar por la preservación del régimen democrático. Admito, yo era parte de la masa anónima. Muchas veces fuimos objeto de ataques de la Caballería de la Guardia Nacional al mando de Timoteo Meléndez, el brazo de fuerza y más duro de los comandantes de la época. El Instituto y el Internado fueron tiroteados más de una vez por la Guardia. Recuerdo que en una ocasión, el Internado fue rodeado por Timoteo y nos dieron tiempo para abandonarlo o nos tiraban balas. Claro que lo hicimos.
Hoy veo, con gran aprehensión, cómo se incrementa la concentración de poder de los Órganos del Estado en el Ejecutivo, cómo corre en grave riesgo la estabilidad de nuestras instituciones y la paz social, la instauración de la política populista demagógica y el clientelismo, evidencias de preludio de gobiernos autocráticos. Veo cómo se incrementa la campaña política sucia y se busca desacreditar el Tribunal Electoral con intenciones aviesas.
Además, la percepción de corrupción, inseguridad jurídica y personal, que persiste, y la ausencia de atención a las necesidades básicas de la población, situaciones que los líderes de los estudiantes de las Generaciones de los años 50 del siglo pasado no hubiesen tolerados y estarían los estudiantes luchando por la restauración de un régimen realmente democrático.
Todo lo anterior, me hace preguntar ¿qué pasó con la otrora fogosidad patriótica de nuestra juventud? ¿Qué les hizo perder sus sentimientos de Patria?
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