• 17/06/2010 02:00

Una paz a base de armas de destrucción masiva

El periódico israelí Ha’aretz informó, en su edición del martes 1 de junio, que el gobierno israelí pidió comprar a EU nuevas armas desa...

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El periódico israelí Ha’aretz informó, en su edición del martes 1 de junio, que el gobierno israelí pidió comprar a EU nuevas armas desarrolladas, incluyendo bombas inteligentes de alta precisión. Además de las transacciones que fueron aprobadas previamente por ambas partes.

Según la misma fuente, Israel pidió a la parte de EU aumentar sus equipos militares de las reservas de emergencia, en poder de Israel en un 50%, pasando de 800 millones de dólares a más de 2000 millones de dólares. Israel ha hecho esta demanda durante las recientes visitas del ministro de Defensa, Ehud Barak, a EU, y su conversación con funcionarios de la administración del presidente Barack Obama y el Congreso, según aljazeera.net. Vale mencionar que el ejército israelí atribuye gran importancia a las reservas de emergencia de EU y el acceso incondicional durante cualquier guerra, cosa que Israel viene aplicando desde la guerra de 1973.

Los gobiernos de los países árabes extienden su mano amiga a Israel desde hace 10 años. Israel ha rechazado el ofrecimiento y lo seguirá rechazando, porque muy bien sabe que la paz es su peor enemigo; si se llega a dar esta paz los 6 millones de judíos que viven en Palestina, se perderán en el mar de 300 millones de árabes y en el océano de 1500 millones de musulmanes.

Esto nos lleva a la conclusión de que si no existieran los grupos de resistencia en los países árabes, Israel se vería obligado a crear enemigos imaginarios y buscar razones para que reine la inestabilidad en la región, para luego pedirle a EU y a la UE el apoyo financiero, político y militar, con el cual debe alimentar su supervivencia como cuerpo extraño en medio de una región a la cual no pertenece ni se identifica lingüística, religiosa y menos culturalmente.

Israel fue creado como punta de lanza; una base militar que su función consiste en prohibirle al mago árabe EAU (Estados Árabes Unidos) salir de su lámpara. Si este mago llegase a salir de su lámpara, sería el fin del régimen de Israel y el suicidio del plan llamado el nuevo Medio Oriente. Plan que en sí es una conspiración de los países occidentales en contra de los países con mayor reserva de petróleo; que gozan de una posición geográfica estratégica, con absoluto dominio y control de los canales de aguas más importantes del mundo.

Israel como base militar debe seguir activa y bien armada. Por ello, hablar de paz con Israel y con las potencias cuyas economías dependen de la producción y venta de armas, es una pérdida de tiempo. Si las grandes potencias quisiesen la paz ya la habrían implementado. Los árabes son incapaces de declararle la guerra a Israel, porque es como declararle la guerra a los EU, por lo tanto, ellos lo único que exigen es una paz que conserve su dignidad humana, mientras que a Israel lo único que su soberbio orgullo le permite ofrecer es una paz humillante. Si se toma lo que Israel ofrece, los árabes vivirán bajo el yugo israelí, y la riqueza natural de los países árabes será de todos, menos de los árabes. Pero si se rechaza el humillante ofrecimiento de Israel, se le estaría dando nuevamente la oportunidad de convertir a estos países en laboratorios y sus pueblos en ratas para poner a prueba la producción más avanzada de armas de destrucción masiva. Tal como ocurrió en Líbano en junio de 2006 y en Gaza en 2008 y 2009.

Es tiempo de que Israel y los países productores de armas entiendan que para que la paz pueda hablar, las armas deben callar. Seguramente ellos no comparten la idea de parar sus fábricas de muerte por temor a que sus cuentas bancarias vayan a la bancarrota. Por lo tanto, amigos lectores, la paz de la cual nos hablan es una farsa, una paz financiera para sus economías, muy diferente a la paz que las naciones libres esperamos algún día lograr.

*EMPRESARIO.

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