El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 11/07/2020 00:00
La paz es una nueva realidad
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Agrega La Estrella en Google ↗️Nada es más preciado que la paz, máxime en momentos de incertidumbre como el que vivimos actualmente, y ante una nueva realidad que, de manera entrópica, nos lleva a la duda permanente y a comportamientos que atentan contra nuestra propia vida.
Recuerdo que el 5 mayo de 2018, dos grandes líderes de la paz, el Dr. Adolfo Pérez Esquivel, premio nobel de la Paz y el Dr. Daisaku Ikeda, filósofo budista, reunidos en Italia y con mente preclara, hicieron un llamamiento a la juventud, en el sentido de construir un mundo nuevo sobre la base de la justicia y la solidaridad. Con esta visión de futuro en este llamado estaban preparando a los jóvenes para contribuir a edificar una nueva realidad.
La paz no es solamente ausencia de guerra, una sociedad pacífica solo podrá construirse sobre la base del respeto a la dignidad de la vida, del reconocimiento de nuestra humanidad en común y en la capacidad de reconocer al otro como parte de nosotros (Daisaku Ikeda). Pero, la pregunta que surge es ¿dónde se encuentra la paz?
Por lo general, las personas buscan la paz en los templos religiosos, grupos filosóficos, contemplando la inmensidad del mar, criando o cuidando mascotas, escuchando música, viajando a lugares místicos y hasta en una pareja, en fin, en distintas formas. Una mera ilusión, porque jamás la encontraremos fuera de nosotros. En realidad, la paz está dentro de cada una/o de nosotros, y si nos dedicamos a buscarla, allí la encontraremos. Sabemos que resulta muy difícil aceptar este planteamiento, pero es una verdad demostrada en el desarrollo de la humanidad; sin embargo, continuamos buscando afuera, tanto a la paz como la polémica o intranquilidad y ese camino no nos llevará a curar la enfermedad que provoca la carencia de paz.
Para Carl Friedrich Freiherr Von Weizsäcker, premio de la Paz de Alemania (1963) la carencia de paz no es algo externo a las personas, sino más bien es el resultado del mal o de la estupidez inherente; igualmente plantea que ni la instrucción ni la condena son medios eficaces para superar esta patología; para ello, en cambio hace falta «un enfoque diferente, que podríamos llamar “curativo”». El primer paso en administrar la cura es reconociendo en nosotros mismos este mal, esta enfermedad y aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos y a los otros como parte nuestra también.
De igual manera, eliminar todo tipo de ideología de exclusión cultural, antropológica, social, económica, política o de cualquier tipo. Pero, cuáles son los verdaderos enemigos de la paz, el principal es la violencia, el egoísmo, discriminación, la falta de conciencia crítica, la cobardía para enfrentar al mal, el silencio cómplice y la ruptura del diálogo, entre algunos.
Hoy, más que nunca, es menester redoblar nuestros esfuerzos para superar la patología de la carencia de paz. Con este fin, debemos cultivar el reconocimiento mutuo de ese mal y trabajar colectivamente en busca de una cura. En otras palabras, tenemos que desarrollar una visión común de una sociedad de paz. La educación en todas sus facetas será siempre la clave para construir la paz y consolidar los principios y valores que esta representa para el crecimiento de nuestro país.
Una nueva realidad nos reclama y sus voces más fuertes son: justicia, solidaridad y respeto a la dignidad de la vida.