• 06/04/2009 02:00

La pérdida del tiempo

A principio del año pregunté: ¿Qué es necesario para que nuestra conducta electorera se trasforme en un ejercicio constructivo de ideas ...

A principio del año pregunté: ¿Qué es necesario para que nuestra conducta electorera se trasforme en un ejercicio constructivo de ideas e intercambio de opiniones que resulten en programas políticos, sociales y culturales claramente para el beneficio de las masas?

Quedan tres semanas y ninguna de las partes, a mi juicio, nos han ilustrado sobre qué harán para garantizar el desarrollo continuo de la Nación, por lo menos para los próximos 15 años. Un desarrollo tan claramente amenazado por las fallas en los renglones más importantes: seguridad, educación y salud.

Cómo se ha perdido el tiempo durante este periodo electorero. No se ha dado una discusión trascendental sobre los temas que más aquejan a la población actual, mucho menos se ha podido discutir a fondo y en serio sobre las amenazas al porvenir de la Nación. Amenazas evidentes que han aflorado ante los ojos de todos. Todos nuestros sistemas han mostrado fallas: el político, el financiero y el de seguridad ciudadana. En seguridad: el creciente problema del narcotráfico y la vulnerabilidad que ha quedado manifiesta con el caso Murcia.

En educación, el indiscutible descalabro del sistema formal. Y no es culpa del gobierno. La definición —para mí— de educación no se restringe al aula de clases. Educación es un concepto más abarcador que comienza el primer día en que llegamos a este mundo y para toda la vida. Tiene que ver con las más elementales opciones del comportamiento humano y de su desenvolvimiento en sociedad.

El modelo de gestión política que nos gobierna dicta manifiestamente el tiempo que tiene cada grupo político que aspira a gobernarnos: cinco años. Desde la invasión ninguno de los grupos ha repetido en la administración de la Nación por medio de la reelección partidaria. Entonces, claro está, que lo lógico, lo serio sería diseñar programas de gobierno que permitan el cumplimiento de las promesas hechas a la población dentro de ese tiempo establecido al menos que se logre definir —como tema de Estado— algunos asuntos prioritarios conjuntamente con los grupos de oposición y el resto de la población.

Físicamente, el país está cambiando, pero moral y culturalmente, está en retroceso. Invertir en infraestructura es fácil. Se hacen estudios, cálculos, planos y se construye. Los ejemplos alrededor del mundo sobre lo que el hombre puede hacer en términos de construir cosas, son innumerables.

Pero evidentemente en nuestro país estamos perdiendo la guerra en la construcción de una mejor sociedad. Una sociedad avanzada intelectualmente; una sociedad que trascienda los límites de su mezquindad y egoísmo actual.

Necesitamos buscar, como ya hemos señalado, un estado humano superior. Abraham Maslow lo llamó “trancendence” (trascendencia — transcender), “en donde el individuo no sólo se percata de su enorme potencial superior, sino también del formidable potencial superior del conjunto humano”.

El liderazgo se trata, no de decir quién es o no es el cambio, se trata de efectivamente tener la capacidad de cambiar algo. De influenciar decididamente a los seguidores. De elevarse por encima de las nimiedades que nos presenta la actual situación político—electoral.

Todo este tiempo perdido compromete significativamente el objetivo de construir una mejor sociedad.

-El autor es comunicador social.ernestoholder@gmail.com

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