• 02/12/2008 01:00

Los desertores políticos

He observado con curiosidad a aquellos que les ha dado por cambiarse de un partido a otro; y, al partido escogido le conviene aceptar a ...

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He observado con curiosidad a aquellos que les ha dado por cambiarse de un partido a otro; y, al partido escogido le conviene aceptar a los tránsfugas políticos. Si fuera yo candidata a la Presidencia no haría un show mediático del asunto, porque todo parece indicar que el desertor al tomar una decisión como esta, es por haberse sentido rezagado o rechazado o acomplejado por sus originarios políticos, o por intereses personales, o porque el candidato escogido va arriba en las encuestas.

Muy lejos de pensar en las cualidades propias que debe tener el mandatario de un país como el nuestro.

Aquel que no se siente bien en el partido político de su preferencia debe buscar estrategias para hacerse sentir dentro de las filas de su colectivo. Si no lo logra, y antes de exhibirse ante la opinión pública, preferible que al momento de emitir su voto lo haga por quien cree es el mejor. Tomando en consideración que el voto es secreto. Porque queda demostrando una gran falta de lealtad.

Probablemente nadie entienda mejor la lealtad que aquel a quien se le ha traicionado alguna vez. Por supuesto que me parece terrible cuando tras muchos años de trabajar en un partido político a la persona no se le tome en consideración por todos los años y esfuerzos empleados. No obstante, defender su dignidad recurriendo a la misma actitud con que se le menospreció, es perjudicial para la persona afectada.

Detectar la lealtad en los demás es fácil, pero ¿cómo estoy viviendo yo este valor?, ¿realmente sé qué es?, ¿qué esperan los demás de mí? La lealtad es un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso el concepto de la lealtad se da en temas como la Patria, el trabajo, la familia y en la amistad. La lealtad es un valor, pues quien es traidor se queda solo. Debemos ser leales con el amigo que nos defendió y nos dio la mano, con el país que nos acoge como patria, con la empresa que nos da trabajo.

Cuando somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a su etapa más profunda: es el estar con el amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no solo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con la sociedad misma.

La lealtad es una llave que nos permite tener auténtico éxito cuando nos relacionamos. Es una virtud que no es fácil de poseer.

Es común encontrarse con personas que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acercan y cuando dejamos de serles útil nos abandonan. Y, hay quienes frecuentan un grupo contrario porque les da más beneficios. Y lo que acaba ocurriendo es que nadie confía en ese tipo de personas.

-La autora es psicóloga clínica.gemiliani@cableonda.net

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