• 24/07/2026 00:00

Día del conductor: conciencia, responsabilidad y vida en las vías

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Por más de un lustro he dedicado gran parte de mi tiempo al estudio de la temática vial. No lo he hecho únicamente con el objetivo de mejorar mi desempeño profesional, sino también con la profunda intención de transmitir a la ciudadanía, a través de mis escritos y reflexiones, la necesidad de un cambio de actitud y de conciencia frente al uso de las vías.

Durante este tiempo he comprendido que la seguridad vial no puede seguir siendo vista solo desde el reclamo por daños a una propiedad o a un vehículo. Va mucho más allá de lo material. Se trata, en esencia, de la vida humana y de la responsabilidad compartida que todos asumimos cada vez que conducimos un vehículo, caminamos como peatones o utilizamos las vías públicas.

Las vías no son únicamente espacios de movilidad; son escenarios donde se pone a prueba nuestra empatía, nuestra disciplina y nuestro respeto por los demás. Cada decisión al volante, por pequeña que parezca, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

En este Día del Conductor quiero aprovechar para reflexionar sobre un enfoque que ha transformado la manera de entender la seguridad vial en muchos países: la Visión Cero. Este modelo parte de un principio fundamental: ninguna muerte en el tránsito es aceptable y todas son prevenibles. Bajo esta filosofía, los sistemas viales deben diseñarse y gestionarse de manera que el error humano no se traduzca en tragedia.

Los países que han adoptado la Visión Cero han logrado reducir significativamente las muertes en las vías, no porque los conductores sean perfectos, sino porque han comprendido que la responsabilidad es compartida entre el Estado, las autoridades, los diseñadores de infraestructura y cada ciudadano. Panamá también puede alcanzar ese objetivo si cada uno de nosotros asume con seriedad su papel como conductor, peatón o pasajero.

El cambio no depende de un solo actor, sino de una verdadera transformación cultural. Necesitamos comprender que conducir no es únicamente un derecho, sino una responsabilidad permanente. La prudencia, el respeto por las normas, la paciencia y la empatía son pilares fundamentales para preservar la vida.

Hoy quiero dejar un mensaje contundente a nuestro país: abramos los ojos ante la problemática social que representan los siniestros viales. No son simples accidentes; son hechos que reflejan decisiones, comportamientos y, muchas veces, una insuficiente cultura de educación vial.

Seamos responsables y fomentemos la educación vial desde el hogar, fortaleciéndola en la escuela y convirtiéndola en un verdadero estilo de vida. Solo así podremos formar ciudadanos más conscientes, respetuosos y comprometidos con la seguridad de todos.

Que estas palabras no queden escritas sobre papel. Que se conviertan en acciones, en compromiso y en voluntad de cambio. Como sociedad, hagamos de nuestras calles, carreteras y espacios públicos lugares seguros, donde el respeto por la vida sea siempre el camino que nos guíe. Porque al final del trayecto, la verdadera meta no es llegar primero, sino que todos podamos llegar con bien.

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