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- 08/11/2026 00:00
¿Por qué Panamá es un objetivo militar de los enemigos de los Estados Unidos?
“La República de Panamá no tendrá ejército...” (artículo 310 de la Constitución). El pueblo panameño determinó su futuro sobre la base de una política de neutralidad y paz y, para ello, decidió renunciar a tener fuerzas militares, propias o extranjeras, en el territorio nacional, mediante dos instrumentos jurídicos: el artículo 310 de la Constitución y el artículo V del Tratado de Neutralidad.
Pero dicha voluntad de la mayoría de los panameños fue vulnerada por decisiones inconstitucionales e ilegales del ciudadano que hoy ocupa, circunstancialmente, la primera magistratura de la República.
En efecto, mediante sendos acuerdos internacionales, uno de carácter bilateral, el Memorando de Entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) Ábrego-Hegseth, y otro presentado bajo el subterfugio de “acuerdo tácito y de cooperación política/estratégica”, la República de Panamá se une a una coalición militar multinacional encabezada por los EE.UU., denominada “Escudo de las Américas” y de la cual forman parte 17 países de América Latina y el Caribe, todos con ejércitos nacionales, a excepción de Panamá.
Ambos instrumentos de derecho internacional público debieron someterse, conforme a lo establecido en los artículos 159, numeral 3, y 225 de la Carta escrita, a la aprobación de la Asamblea Nacional y, en el caso del MOU Ábrego-Hegseth, además, a referéndum nacional.
Es decir, bajo el amparo del inconstitucional MOU, no solo se admiten ejercicios militares multinacionales o bilaterales USA-Panamá, en el territorio patrio, sino que se ha instaurado un enclave colonial, mediante el establecimiento de tres (3) bases militares norteamericanas en las riberas del Canal (Howard, Rodman y Sherman).
Además, el presidente de la República de Panamá, violando la Constitución, ha militarizado los servicios de la Policía a instancias o por orden del gobierno yankee, ha concertado tratados internacionales sin someterlos a la aprobación del Órgano Legislativo ni la consulta ciudadana y, lo que es más grave, dichas decisiones autoritarias e inconstitucionales, nos ponen como país, en la mira militar de los enemigos geopolíticos del imperialismo norteamericano, como es el caso de la República Islámica de Irán, que ha declarado como doctrina militar que “todos los activos de EE.UU. e Israel deben quedar al alcance de nuestras FF.AA”; y, toda forma de amenaza enemiga debe recibir una respuesta “inmediata, contundente y sin restricciones geográficas” (RT).
En síntesis, dado el hecho que no existe ningún contrapeso en la democracia liberal panameña y se le ha permitido al jefe de gobierno actuar al margen de la Constitución y la Ley; le corresponde al pueblo, como soberano general y constituyente originario, tomar en sus manos, en esta hora aciaga de la Nación, su propio destino.
¡Así de sencilla es la cosa!