• 14/12/2008 01:00

‘En política es posible lo imposible’

Los arreglos de recámara a los que están acostumbrados los políticos, excluyen el sentir y querer de la población, tomada en cuenta únic...

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega La Estrella en Google ↗️

Los arreglos de recámara a los que están acostumbrados los políticos, excluyen el sentir y querer de la población, tomada en cuenta únicamente en los comicios electorales. El papel orientador que responsablemente debe hacer el político, y el de la docencia, parte sustancial del dirigente, no pueden situarse en un contexto contrario a los valores.

Precisamente la manifiesta crisis axiológica por la que vaga la población, afincada la misma, en el sector joven, encuentra su explicación — en gran medida — por los ejemplos que ofrecen las figuras públicas, cuyo discurso signado con conceptos como: “honestidad”, “transparencia”, “respeto”, “solidaridad”, son simplemente aderezos y no esencia de un comportamiento serio de parte de quienes han optado por la política.

Desde luego, como las obras hablan más que mil palabras, y la mejor forma de decir es hacer, lo que hacen o dejen de hacer los políticos, envía un mensaje que penetra la mente del elector. Esos recados dejan un sabor amargo y una tremenda desorientación que llevan a la frustración y a no ponderar correctamente la actividad política y al político. Argumentar como justificación que en “política todo es permitido”, que ella hace “posible lo imposible”, que ella “permite la reconciliación de intereses sin importar de qué tipos son”, es tanto como decir que en política se permite cualquier cosa, lo cual justificaría desafueros y comportamientos o conductas disímiles. Así también con este manido argumento, excluyen la política del marco de las actividades humanas, dándole por ello, una especial ubicación — a mi juicio — fuera de toda consideración axiológica seria.

La fusión Balbina-Navarro, hecha después de duros cuestionamientos, señalamientos, acusaciones y presiones, da sustento a la tesis de lo “posible en política”, pero igualmente — en vía contraria — fortalece el sentir popular en el sentido de que el político panameño, sin excepción, está en un plano de igualdad, que la política es un negocio y que el pueblo siempre es un convidado de piedra en los arreglos de recámara que hacen. La confrontación simulada, Balbina-Navarro, fue parte de una estrategia política debidamente calculada. He allí parte de la crisis de valores por cuanto que la sinceridad, el respeto y la honestidad en el pensar y en el accionar no se corresponden. Entonces censurar acremente a la juventud que transita por serias dificultades, no es del todo correcto, cuando los vívidos modelos son pruebas fehacientes que vale más el “juega vivo”, que el hacer serio, puro y comprometido. Desde luego, no sería difícil desde la concepción del político panameño, justificar una alianza entre la divinidad y el maligno con el argumento de que en “política es posible lo imposible”; “que todo es permitido”, y que “reconcilia intereses sin importar de qué tipos son”.

-El autor es docente universitario.jorge0913@pa.inter.net

Lo Nuevo