• 17/10/2016 02:00

La realidad y la creación literaria

Ya he escrito en demasía sobre la necesidad de la captura y preservación disciplinada de la memoria histórica

Comencé a investigar sobre Bob Dylan el jueves pasado con la intención de presentar algo de valor para este artículo una vez que este cantautor se convirtiera en el primer músico galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Ya se ha reseñado bastante desde ese momento y mis aportes no agregarían valor, ya que sé muy poco sobre Dylan y su música no es uno de los géneros que he seguido a lo largo de los años. Pero, como sabemos, con este reconocimiento la Academia Sueca le ha dado una nueva mirada al aporte literario mundial y abre nuevas posibilidades para que la creación artística sea valorada y tomada en cuenta desde otras perspectivas, más allá de la literaria tradicional.

Hoy inicia la Semana del Ricardo Miró en donde serán premiadas cinco obras de autores nacionales en las categorías de: teatro, novela, ensayo, cuento y poesía. Habrá otros eventos de mucho valor cultural en el marco de esta semana. Preocupa la poca difusión de estos aportes intelectuales. Hay cientos de obras de este certamen literario que muy poca gente conoce y es necesario un nuevo enfoque para ocupar espacios nacionales e internacionales, a fin de que la literatura nacional tenga la oportunidad de ser evaluada en espacios más universales.

Y ya que estamos observando el quehacer desde perspectivas diferentes, si están siguiendo la campaña electoral de los Estados Unidos entre Trump (republicano) y Clinton (demócrata) habrán visto en las últimas semanas que a Trump le han sacado varias declaraciones realizadas hace muchos años sobre diversas cosas. Las más significativas relacionadas a su trato depredador hacia las mujeres y su acoso hacia ellas, fundamentado en su estatus de celebridad y multimillonario. La idea no es discutir lo que culturalmente es tolerable o no es tolerable allá, versus acá.

Lo señalo para llamar la atención, nuevamente, sobre el valor que se le da a la preservación de documentos, incluyendo los audiovisuales, por más intrascendente que pudiera parecer lo colectado.

Cuando salen a la luz pública documentos como las grabaciones, en este caso los programas radiales del conocido radio comentarista Howard Stern, en donde Trump hace comentarios que, en su momento parecían graciosos e insignificantes, las mismas cobran un valor histórico incalculable que le da una aproximación más definida al carácter humano del candidato (eso si alguien aún tenía dudas). El que tuvo la disciplina de promover la preservación de estos audios contra cualquier objeción de los que suman y restan centavos o millones; esos que pueden, desde sus esquinas burocráticas, determinar cómo y qué recursos se les asignan a lo que tienen que ver con la historia o la cultura, le ha hecho un gran favor a la sociedad y tal vez al mundo.

Ya he escrito en demasía sobre la necesidad de la captura y preservación disciplinada de la memoria histórica. No esa memoria impresa con colores y fotografías bonitas que sirven para resaltar la labor de un grupo de funcionarios pasajeros. Me refiero a los hechos que cambian un momento. Los que son decisivos. Los que ponen por delante los mejores intereses de la Patria y su futuro.

Creo que ese es el valor de lo que está saliendo con respecto a las declaraciones pasadas de Trump. El ser humano es lo que ha sido toda su vida. Trump se dibuja el mismo como un ser que valora vulgarmente a las mujeres y las cosas que hace con ellas, según él, cuando le da la gana. Ese es él. Pero además, deja en evidencia que la gente que lo sigue apoyando, sin tomar en cuenta lo expuesto por los medios de comunicación social, gracias a la preservación de estas grabaciones, es tan chabacana y patética como él.

Debemos tener dudas sobre lo que pensamos y lo que conocemos como nuestra línea histórica base, no es lo que creemos. Ni siquiera se acerca a la realidad. Si documentamos los hechos de la Nación con seriedad y la protegemos, los insumos para relatar la historia nacional podrán ofrecernos creaciones literarias fundamentadas —con más justicia— en la verdad sobre el camino que recorremos, sean estas subrayadas por el ingenio creativo de los autores. Eso, la documentación y la difusión de lo creado artística y literariamente, elevarán nuestro lugar en el mundo más allá del deporte y de la corrupción.

COMUNICADOR SOCIAL.

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