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- 03/05/2010 02:00
Reelección, ¿por qué la rechazamos?
Ya son conocidas las pretensiones de sectores de la Universidad de Panamá, incluidas algunas autoridades, de promover la reforma de la Ley Orgánica para permitir que, una vez más, puedan optar por la reelección. En el caso del rector, estaríamos hablando de un quinto periodo.
La justificación principal para enarbolar la reelección está referida a la llamada “ gobernabilidad ” que ostenta el rector (algo así como el control de los grupos de presión) y a la eficacia administrativa para la cual “ no se ve a ningún otro universitario con la capacidad para hacerlo igual ”. Contrario a esto, estamos quienes sostenemos que existen razones de peso para oponerse a la reforma de la Ley Orgánica para la reelección; vemos el referendo como un gasto innecesario que satisface intereses ajenos a la institucionalidad.
Para alcanzar aquel objetivo se nos habla ahora desesperadamente de “ concertación universitaria ” y de “ unidad ” de docentes, estudiantes y administrativos. Todo esto para el fin exclusivo de lograr cinco años más en la administración universitaria. Claro que la concertación y la unidad son políticas necesarias, pero no para sustentar reelecciones, sino para afrontar los retos y satisfacer las necesidades que tienen los universitarios y la misma institución.
Existen razones de peso que explican el porqué debemos oponernos a las intensiones reeleccionistas. Primero, Reformar la Ley 24 con el fin propiamente electoral es una flagrante violación a lo acordado en consenso en el 2005 a través de un plebiscito que permitió la reelección, pero la impidió por los dos periodos siguientes. No es posible que sigamos repitiendo experiencias electoreras, como ocurrió con la Ley 6 de 1991.
Segundo, no debemos los universitarios, menos las autoridades, dar el mal ejemplo a la sociedad en el sentido de que desconocemos los procesos legítimamente establecidos y que cambiamos las reglas para beneficiar a quienes ocupan el poder administrativos. La Universidad de Panamá debe ser el espejo en el que se mire el resto de los procesos democrático, por lo que la pretensión reformista deja entre dicho la estabilidad y el respeto a los procesos universitarios internos.
Tercero, la reforma a la Ley, con el referendo, es un gasto de recursos innecesario, en momentos en que la Universidad requiere racionalizar al máximo los recursos que posee, para ponerlos al servicio de otras necesidades más esenciales, como, por ejemplo, impulsar la política de calidad del docente, incrementar los programas sociales para los estudiantes; fortalecer los instrumentos de trabajo en cada unidad académica, entre otros.
Cuarto, la reforma a la Ley para la reelección es una distracción de la labor académica innecesaria, que nos lleva a una discusión no trascendental, como sí lo necesita la Universidad en temas como: los compromisos con la sociedad; las políticas docentes; las políticas de ingreso y reingreso de los estudiantes; en el desarrollo de los diversos procesos normados por el nuevo estatuto y en la descentralización y desconcentración de las unidades básicas.
Quinto, la reforma a la Ley y la reelección cercenan oportunidades a nuevas generaciones de universitarios. Son 14 años de administración que consideramos suficientes y es necesario un nuevo oxígeno que revise, renueve y mejore muchos de los procesos que se vienen dando en la Universidad de Panamá.
*Docente universitario.jayan2258@gmail.com