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- 05/03/2010 01:00
Reelección universitaria: No. Reformas: Sí.
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Agrega La Estrella en Google ↗️Para el 2005 los universitarios, con las autoridades de La Colina al frente, logran demostrar que existían razones para que la Universidad de Panamá se diese una nueva Ley Orgánica: se necesitaba un marco legal para el desarrollo de un nuevo Estatuto, se requería además reformular el modelo electoral discriminatorio a lo interno del estamento docente, y crear las bases de la futura Carrera Docente. Ahora, a tan solo cuatro años, hay razones, pero en este caso para oponerse a la posible reforma de la Ley 24, y con ella a la reelección de las mismas autoridades.
En el anteproyecto de Ley propuesto por el Consejo General Universitario, avalado en plebiscito con participación del 18% del total de la población y aprobado con el 55% afirmativo, se permitía a las autoridades postularse para un nuevo periodo; es decir, que se reeligieran como en efecto se dio en muchos casos, aumentándose de tres a cinco años la duración del cargo. Pero se consensuó, igualmente, el impedimento a las autoridades electas en el 2006 presentarse a la reelección durante los dos periodos siguientes.
Hoy, en consecuencia de ello, debemos defender aquel criterio institucional y ético, para no decir moral. La política reeleccionista no debe continuar, menos aún si observamos que la Ley 24 apenas cumple cuatro años, además de que el debate profundo y necesario que debe hacerse en la Universidad está referido a otros temas esenciales sin los cuales no será posible fortalecer el compromiso que tiene la Universidad con la sociedad.
Ciertamente, en la Universidad de Panamá requerimos de importantes transformaciones. Necesitamos, por ejemplo, reformar y mejorar el tema de la Carrera Docente respecto a los ascensos de categorías de los profesores regulares; derogar el ilegal artículo 392, que cercena derechos adquiridos de los docentes nombrados por resolución; mejorar, igualmente, la forma de evaluación de los concursos para que los profesores no envejezcan en espera de los resultados. Y, para estas necesarias reformas no hay que modificar la Ley Orgánica, sino el Estatuto Universitario.
Los estudiantes representan la razón de ser de la educación y para garantizarles el más efectivo profesionalismo requerimos de reformas que faciliten la excelencia académica y que el acceso al mercado laboral sea exitoso; para esto, hay que revisar el modelo semestral que hasta la fecha ha imperado y que, para algunos, nos deja en desventaja respecto a las universidades privadas. Esos cambios, desde luego, podemos hacerlos desde el Estatuto Universitario, sin alterar ningún artículo de la Ley 24. En cuanto a los funcionarios administrativos, si queremos mejorar el estatus, bien podemos hacerlo a través de la Carrera Administrativa sin necesidad, igualmente, de afectar la Ley Orgánica.
Hoy, es perentorio que los esfuerzos de los universitarios, de las autoridades, de los gremios y asociaciones, estén centrados en superar, con éxito, los retos y seguir produciendo las respuestas que den a nuestra institución un mayor desarrollo y asegure el alcance de sus objetivos.
La generación que viene administrando la Universidad, como lo han hecho otras, ha dado sus aportes. La generación de relevo, la que sigue a partir del 2011, tiene que actuar con empeño y conciencia en la tarea de renovar la Universidad de siglo XXI.
*Docente universitario. jayan2258@gmail.com