- 07/02/2012 01:00
Sobre los acuerdos de San Félix-2011
El acuerdo de San Félix, firmado por el presidente Martinelli hace un año en la Iglesia del pueblo, dice textualmente en la parte en referencia que el gobierno se compromete a: ‘Crear una ley que prohíba explícitamente la exploración y explotación de la minería en la Comarca Ngäbe-Buglé y la protección de los recursos hídricos y ambientales de la Comarca Ngäbe-Buglé y campesina’.
Recientemente, el Punto 5 de la Ley Minera en discusión en la Asamblea de Diputados es eliminado, por considerarlo inconveniente. Se alega que se retira porque es el único punto que no fue consensuado por las partes, pero resulta que es el punto más importante de la Ley. Prueba de ello es que las protestas se inician, precisamente por el retiro de este punto por diputados del oficialismo.
Este polémico punto 5, detalla lo acordado en San Félix, pero a mi parecer, exagera al exigir que se suspendan los proyectos hidroeléctricos que ya están en construcción en la Comarca, y las concesiones mineras e hidroeléctricas fuera de la Comarca. Sin embargo, la ‘protección de los recursos hídricos y ambientales en la Comarca’ se refiere explícitamente a las minas y las hidroeléctricas. Proteger los recursos hídricos no es poner un guardabosques de la ANAM a cuidar un río. No creo que nadie crea que al construir una hidroeléctrica se esté ‘protegiendo’ los recursos hídricos y ambientales, obviamente es todo lo contrario, debido al enorme impacto ambiental que causa.
Pero buscando un punto intermedio aceptable, se podría acordar cancelar todos los proyectos o concesiones mineras o hidroeléctricas que aun estén en papel, o sea que no se hayan empezado a desarrollar físicamente, en la Comarca.
El argumento de que si no construimos las hidroeléctricas va a haber una catástrofe energética en el futuro, es discutible, si vemos que actualmente, solo en Chiriquí hay 25 concesiones para hidroeléctricas con una producción de cerca de 700 megavatios. El consumo de todo el país es de poco más de 700 megavatios. Esto sin contar con las hidroeléctricas que ya están funcionando y el suministro de las fuentes alternas de energía eléctrica (Eólica, Solar, etc.). Las hidroeléctricas en funciones y concesionadas en el país, a la fecha, producirían teóricamente tres veces lo que consume Panamá. Nuestro país no tiene industria pesada, una industria liviana pequeña, una de las poblaciones más bajas de América, por lo que el suministro de energía eléctrica no debía ser un problema.
En todo caso, si se presenta algún problema de este tipo, sería a mediano y largo plazo, y correspondería al pueblo y gobierno de esa época, decidir su destino.
Corresponde a este pueblo y este gobierno de ahora, resolver los problemas a corto plazo, como la seguridad con los alimentos, agua, salud, seguridad, educación, en equidad y paz.
*MAGÍSTER Y CONSULTOR AMBIENTAL.