Se efectuan gestiones para salir de la lista de países que no combaten la pesca ilegal y que Panamá pueda seguir exportando mariscos a la UE
- 04/01/2015 01:01
Signos aperturistas
Pareciera que las tensiones entre Estados Unidos y Cuba tienden a aplacarse con la sorprendente declaración del Presidente Barak Obama de levantar el embargo comercial impuesto a Cuba desde el 3 de octubre de 1960 sobre todas las exportaciones norteamericanas a este País, con la excepción de alimentos y medicinas. Este pronunciamiento es el resultado de meses de negociaciones secretas entre ambos países que vienen a darse casi al final del reinado de los hermanos Castro, luego de que los mandatarios de ambas naciones decidieran mejorar las relaciones existentes.
Tratase, sin lugar a duda, de un histórico acercamiento, luego de cinco décadas que han transcurrido, desde que el Presidente Eisenhower impuso el bloqueo y rompió relaciones diplomáticas como respuesta a las expropiaciones del gobierno cubano de propiedades de ciudadanos y compañías norteamericanas en la Isla, debido a la ley de Reforma Agraria que data del 17 de mayo de 1959; al igual que, por el acercamiento de Fidel Castro a los soviéticos, adentrada ya la Guerra Fría.
Los antecedentes de este embargo y la sucesión de hechos posteriores valen la pena recordarlos. No olvidemos que el 8 de enero de 1959 Fidel Castro, junto con el Ejercito Rebelde, ingresa a La Habana, en medio de un fervor popular, luego de bajar de la Sierra Maestra y aplastar la dictadura de Fulgencio Batista, quien había llegado al poder, luego del golpe de Estado de 10 de marzo de 1952. Conformado un gobierno provisional, Castro junto con Vilma Espín, Raúl su hermano, el Che y Ramiro Valdés, diseñan las bases de un sistema de gobierno totalitario que perdura en Cuba hasta el día de hoy. Una Revolución que para sobrevivir le tocó someterse a un colectivismo de planificación centralizada.
Primero fue la Unión Soviética que subsidio el castrismo, cuando vino el derrumbe, sobrevino el llamado ‘Período Especial’ un tiempo que obligó la apertura a inversiones capitalistas provenientes de Canadá, México, Europa y por último apareció el nuevo patrocinador Hugo Chávez con sus dólares provenientes de la renta petrolera. Con la muerte de Chávez, el desplome del precio del crudo y el declive de PDVSA se terminaron las arcas venezolanas y ya en bancarrota, no fue posible sostener el modelo económico imperante en Cuba, caracterizado por una economía parasitaria, aniquilada y languideciente y una ideología trasnochada y sobrecargada de discursos y proclamas, en fin, una Revolución en ruinas. Cuba se ve enfrentada a una cruda y dura realidad una vez más y Raúl Castro que sueña en un modelo de renovación, persigue algo similar a lo que los vietnamitas llaman el ‘Doi Moin’, consistente en una economía de mercado a la orden del partido comunista.
Pareciera entonces, que se acerca un cambio, que acabe de una vez por todas, con una revolución anacrónica, que tiene el merito de haber aguantado 50 años, a costa del sacrificio y la consolidación de la miseria y el hambre que ha padecido un pueblo encarcelado del régimen represivo castrista.
Hay que ver si logra darse el auténtico salto hacia una sociedad abierta, que es lo que se merecen los 11 millones de cubanos, que aún viven en la mayor de las Antillas y permitan que puedan realizarse los sueños de tanta gente, por tantos años reprimidos. No vaya a ser que las resistencias políticas castristas, el recalcitrante exilio cubano y la derecha dura conservadora de liderazgos radicales como el de Rubio, Mas Canosa y grupos como la Fundación Cubana-Americana, que financian lobbies dentro del Congreso Norteamericano, trunquen las aspiraciones y obstaculicen el paso oportuno a facilitar un acuerdo que logre cambiar la historia.
El desarrollo económico y la mejoría del nivel de vida, pudiera flexibilizar el régimen imperante, conduciendo a una apertura política y democratización de Cuba. Pero no seamos ilusos, no será inmediato, como tampoco del todo confiable, pues los antecedentes del régimen castrista han demostrado, que siempre que se han visto asfixiados recurren, a cualquier salvavidas con el fin de sostener la Revolución, su permanencia en el poder. Por lo pronto, celebro el fin del embargo y ojalá una transición pacífica y en corto número de años, siempre y cuando en el aspecto político el régimen totalitario castrista realice cambios, cese con su política represiva y violación de los derechos humanos, de lo contrario suponer cambios en Cuba es una mera utopía. Amanecerá y veremos.
ABOGADO