• 21/04/2026 00:00

Torneo electoral en la Universidad de Panamá: Homenaje a las francachelas

En un artículo publicado en fecha pretérita, me refería a los sujetos sociales que viabilizarían una intervención prácticamente aniquiladora de la misión de la Universidad de Panamá, convirtiendo esta eventualidad en el principal desenlace negativo de la crisis que atraviesa nuestra primera casa de estudios. Decíamos que uno de estos grupos es el conformado por todos aquellos que están apegados al confort y no admiten cambios que puedan alterarlo. Estos son los primeros en negar la existencia de una crisis en la universidad, porque admitirlo sería someterse al riesgo de que un cambio modifique su comodidad.

Lo que no han entendido estos conglomerados de docentes, administrativos y hasta estudiantes —cuasi funcionarios de la administración actual— es que, precisamente, la resistencia al cambio interno conduce a que se confirme el peor de los escenarios: la intervención desde extramuros. En ese caso, nadie alcanzará ningún tipo de comodidad (ni salarial, ni en condiciones de trabajo o de estudios).

Tal es la ceguera de este conglomerado (algunos los denominan agentes del “continuismo”) que piensan que, con los candidatos de la administración vigente, se mantendrán sus fueros y privilegios. En días pasados se hizo viral una “comilona” con mucha asistencia de universitarios en el hotel El Panamá. Por supuesto que la asistencia sería masiva si fue un evento gratuito, financiado por el candidato de la gestión actual. La pregunta que se hacía el medio de comunicación que difundió el evento fue: “¿Y de dónde ha sacado tanto dinero este candidato?”.

Esta no fue la única francachela ejecutada por el colega de la administración oficialista. Igualmente, recibí llamadas de docentes de la Regional de Veraguas, donde en pleno día de clases se escenificó una “matanza” (fiesta típica) también gratuita, con la particularidad de que las autoridades universitarias instaron a los profesores a suspender clases para que los estudiantes asistieran al jolgorio.

¿Qué hay de común en estos eventos que se repiten a lo largo del país? Por un lado, los voluminosos recursos que generan dudas sobre a quién responde verdaderamente este candidato. Por otro, la inexistencia de propuestas para superar la crisis manifestada en todas las dimensiones de la Universidad de Panamá (docencia, infraestructura, investigación y relación con la comunidad).

En efecto, solo he visto al candidato a rector que es historiador y abogado plantear argumentos críticos e innovadores. Excepto dicha candidatura (nos referimos al profesor Denis Chávez), las demás dejan mucho que desear de académicos que dicen estar comprometidos con el país. En el mejor de los casos, quienes plantean cambios solo esbozan modificaciones cosméticas; pero de la raíz que fomenta la corrupción y el desvío de la misión universitaria... nada.

Prefieren acusar al Idaan por la falta de agua en los baños, lo cual podría justificarse en ocasiones por daños en el servicio; pero ¿cómo justifican todas las veces que no ha habido cortes externos? Prefieren autoengañarse con que la gestión actual es la que más investigaciones ha realizado, pero no se preguntan si estas son pertinentes o si tienen impacto en el desarrollo nacional. Nuestra universidad vive a espaldas de la sociedad. Lo que no resolvió la administración vigente en diez años, difícilmente lo logrará el mismo grupo manteniéndose en el poder.

En medio de este torneo electoral que se calienta día a día, surge una pregunta: ¿Se dejarán manipular nuestros estudiantes, administrativos y docentes con estos festines gratuitos? Si es así... que el Señor nos encuentre confesados.

*El autor es sociólogo, investigador y docente
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