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Los recientes hechos sobre la evolución del proceso del calentamiento global, llaman la atención sobre una difícil situación de emergencia climática. El Informe sobre la brecha de emisiones 2025 del programa de Naciones Unidas para el ambiente, publicado con el título de Off Target (fuera del objetivo), señala que la actual proyección sobre el calentamiento global es que, de mantenerse las actuales políticas, la Tierra tendrá a finales de siglo una temperatura superior en cerca de 3 grados Celsius a la que se daba antes de la Revolución Industrial.
Esta proyección es similar a la que ofrece la organización Climate Tracker en su Warming Projections Global Update de noviembre de 2025. Según este reporte, si no se da un cambio en la trayectoria actual, la temperatura proyectada para final de siglo será superior en 2.6 grados Celsius a la observada previo a la Revolución Industrial.
No solo se trata que se sobrepasará con creces el objetivo de estabilizar el incremento de la temperatura de la Tierra por debajo de 1.5 grados Celsius por sobre la temperatura del período previo a la Revolución Industrial. En efecto, sobrepasar el umbral de los 2 grados centígrados, generará una serie de fenómenos de creciente retroalimentación, que llevarían a un clima caótico, el cual implicaría la desaparición masiva de vida, incluyendo la humana.
Para entender la causa básica de estos problemas es importante tener en cuenta la reciente publicación de Oxfam titulado El Saqueo Climático (2025). En este no solo se reafirma que la mayor parte del problema proviene de los países más ricos. También queda claro que los grupos de más altos ingresos juegan un papel central en el mismo.
En su argumentación Oxfam señala, por ejemplo, “que las emisiones per cápita del 0.1 % más rico de la población se han incrementado en 92 toneladas entre 1990 y 2023, frente a un aumento de tan solo 0.1 toneladas del que es responsable la mitad más pobre de la población mundial”. También destaca que en ese período, el 1 % más rico de la población ha consumido el 15 % del presupuesto restante de carbono.
El documento de Oxfam va más allá cuando aclara que no se trata simplemente de las emisiones del consumo de los más ricos. Se trata fundamentalmente de sus inversiones, es decir del tipo de economía que, basada en la acumulación incesante de ganancia, los sostiene como sector social dominante. Se destaca, por ejemplo, que “las emisiones generadas por la cartera de inversiones de los más ricos (,) ascendieron a 586 millones de toneladas de CO2, equivalente en 2024, más que las emisiones conjuntas de 118 países”.
Un elemento central de la problemática, también subrayado en el informe que nos ocupa, es que aproximadamente el 60 % de las inversiones de los milmillonarios se realizan en sectores considerados de alto impacto climático.
Esto último hace conexión con los datos proporcionados por José María Agüera Lorente en su artículo El tictac del Reloj, publicado el 26 de diciembre el 2025 en Rebelión. En este se advierte que “los gobiernos de todo el mundo planean producir para 2030 un 120% más de combustibles fósiles por encima del nivel establecido para mantener el calentamiento global por debajo de 1.5 grados...” Aquí queda calara la vinculación entre los intereses de los grandes capitales petroleros con las políticas gubernamentales.
También es importante destacar el papel del capital financiero en la problemática. En este caso el informe de Oxfam da cuenta de esto en los siguientes términos: “los 60 mayores bancos del mundo han comprometido 7.9 billones de dólares estadounidenses con sectores de combustibles fósiles en un periodo de ocho años, entre 2016 y 2023”. Es importante destacar, sin negar la importancia de la tecnología, que no existe una solución puramente tecnológica al problema. El propio IPPC considera necesaria la presencia de importantes transformaciones en las relaciones sociales. Esto quedó más claro en la versión filtrada del informe del IPPC de 2023, que contiene una versión de la parte científica antes que fuera modificada por la parte gubernamental. Como lo señalaron los editores de Monthly Review en su documento Los informes Filtrados del IPCC (2022), estos insistieron en que “se necesita una transición social masiva en la producción y el consumo material.”
En estas condiciones la acción social ambientalista precisa enfrentar dos narrativas provenientes de los intereses del capital monopolista - financiero. Una de ellas es las del negacionismo, la otra es la que plantea la posibilidad de una transición puramente tecnológica sin mayores cambios sociales. Para esto se necesita un esfuerzo por desarrollar a partir del conocimiento científico, una narrativa alternativa, capaz de expresar en términos populares, que no solo exponga la realidad, sino que, además, muestre la viabilidad de una alternativa que tome en cuenta las necesidades básicas de las grandes mayorías.