• 30/08/2021 00:00

Vacuna anti-COVID-19: ¿necesitamos una tercera dosis?

“[…] parece claro que, a partir del octavo mes comienza a disminuir la protección de las vacunas. No obstante, y subrayo, las vacunas aún protegen contra enfermedades graves, incluso en el caso de delta, […]”

Cada día son más las personas que se preguntan si está disminuyendo la protección de las vacunas y necesitaremos una dosis de refuerzo para protegernos efectivamente de la altamente transmisible variante delta del SARS-CoV-2, causante del aumento de casos reportados en personas completamente vacunadas. O, acaso estará causando la actual situación el relajamiento de las medidas de salud pública, por parte de la población vacunada, que se siente totalmente protegida contra el contagio.

En ese sentido, antes de entrar en los argumentos a favor de una tercera dosis de vacuna contra la COVID, conviene subrayar que, las vacunas que tenemos contra el virus causante son vacunas increíblemente efectivas. Pero eso no significa que el 100 % de las personas esté protegido el 100% del tiempo. No existe una vacuna que proporcione ese nivel de protección para ninguna enfermedad. De modo que, no es extraño que en cualquier programa de vacunación haya casos de enfermedad entre personas que fueron vacunadas por completo y ciertamente entre algunas personas que fueron vacunadas parcialmente. Pero eso no significa que haya algún problema con las vacunas y que no estén funcionando. Lo que significa es que no todas las personas que reciben vacunas tienen una protección del 100 por ciento.

Sobre este asunto de la protección que ofrecen las vacunas, los estudios científicos disponibles parecen demostrar que las infecciones entre personas vacunadas aumentan ligeramente a medida que pasa más tiempo desde la segunda dosis, lo cual hace suponer que esta disminuye. Por otro lado, también se señala que la aparente disminución de la protección podría estar relacionada con un aumento en los comportamientos de riesgo entre las personas más jóvenes, pues el potencial de una exposición más frecuente e intensa a lo largo del tiempo juega un papel importante, junto con la alta transmisibilidad de delta, o la posible disminución de la inmunidad a la vacuna.

En ese sentido, aunque la mayoría de los datos todavía muestran que las vacunas son muy efectivas para prevenir enfermedades graves y la muerte, las esperanzas iniciales de que también podrían sofocar la transmisión y prevenir por completo las infecciones “irruptivas” en las personas vacunadas han disminuido frente a la naturaleza extraordinariamente infecciosa de la variante delta; lo cual hace pensar que, mientras no tengamos una segunda o tercera generación de vacunas contra la COVID-19, tendremos que recurrir a una dosis de refuerzo de la actual vacuna.

La buena noticia es que las vacunas aún protegen contra enfermedades graves, como lo demuestran dos estudios llevados a cabo en Nueva York, Israel y el Reino Unido. En el primer caso, la eficacia de la vacuna contra la hospitalización por COVID-19 se mantuvo cerca del 95 %. También los datos del Ministerio de Salud israelí sugieren que, la protección contra enfermedades graves sigue siendo casi del 92 % para las personas de 50 años o menos y del 85 % para las mayores de 50. Finalmente, el Departamento de Salud pública del Reino Unido, estima que dos dosis de vacuna brindan una protección del 96 % contra la hospitalización.

Sobre la necesidad de una tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19, existe un amplio acuerdo en que, para las personas con sistemas inmunitarios debilitados, ya sea por la edad o por una enfermedad, los refuerzos pueden ofrecer una protección importante. Hay una proporción de la población para la que dos inyecciones no son suficientes, y se requiere un régimen de tres dosis. Pero los beneficios de los refuerzos para la población en general pueden no superar las preocupaciones sobre la equidad de la vacuna, especialmente para los jóvenes con bajo riesgo de enfermedad grave, y en un mundo en el que apenas el 1.6 % de las personas en países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis.

En todo caso, una tercera dosis parece ser una buena idea, aunque los grupos en riesgo deberían recibirla primero. Si hay suficientes dosis, el público en general se beneficiará, pues las cargas virales más altas que se observan en las infecciones de avance son independientes de la edad, por lo que incluso para las personas de 20 años, un nivel más alto de inmunidad podría ayudar a mantener el virus bajo control, ayudando a prevenir la transmisión.

Al final, resumiendo, parece claro que, a partir del octavo mes comienza a disminuir la protección de las vacunas. No obstante, y subrayo, las vacunas aún protegen contra enfermedades graves, incluso en el caso de delta, por lo que es un imperativo individual y colectivo vacunarse. Por otro lado, aunque todavía no exista evidencia suficiente, los estudios preliminares sugieren que será necesario un refuerzo de la vacuna anti-COVID-19.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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