• 04/12/2010 01:00

La maduración del verde

La naturaleza manifestándose, avisa la maduración de sus productos vitales: amarillo y rojo, son sus indicadores. Lo anterior es el refe...

La naturaleza manifestándose, avisa la maduración de sus productos vitales: amarillo y rojo, son sus indicadores. Lo anterior es el referente ambiental para el abordaje de un tema social surgente: el florecimiento del ecologismo latinoamericano. Debo mencionarlo con ese nombre y no el de ambientalista, porque el último tiene connotaciones que encierran preocupación por la preservación ambiental, pero no encierra necesariamente el desarrollo hacia la vinculación con los fenómenos sociales.

Hoy está comprobada la estrecha vinculación entre cambios sociales y ambientales. Todo ello debido a que fue el trabajo, y los instrumentos concebidos para liberar al humano de la necesidad, lo que logra los útiles cambios adaptativos iniciales, y precipita los perjudiciales cambios ambientales actuales, explicados por la inagotable ambición humana.

La intención de la especie, de librarse de la necesidad, arrastra la pretensión de unos humanos de prevalecer sobre otros, heredera del egoísmo biológico, y es la esencia del peligro actual.

En la realidad geo—global la vocación de lucro desmedido se monta sobre la posibilidad tecnológica para incrementadas ganancias a las dos únicas fuentes de riqueza: el trabajo humano y la entraña ambiental.

Al disiparse las nieblas del enfrentamiento ideológico de la guerra fría, que incorporaba dentro de sí al conflicto de clases, quedó al descubierto el conflicto ambiental.

Entonces, reconocemos la necesidad de nuevos conceptos que abarquen los dos conflictos: el anterior no resuelto aun y el ambiental emergente.

Prontamente en Europa circularon pronunciamientos para construir una alternativa rojiverde en España. (Véase un pronunciamiento del PC de España, de principios de los 90s titulado ‘Por la izquierda europea: el polo rojiverde’; también de Koel y Lowi ‘Un manifiesto ecosocialista’, publicado en París 2001; y la reseña en Rebelión de ‘Marx rojiverde’ de J.B. Foster.

En el clima germano post guerra fría se instaló una alternativa verde que, pareciendo distinta, no compite con el establecimiento. Ello dio lugar a que quienes no consideraban necesario abandonar lo social reflotaran la alterativa roja (Die linke), porque lo verde no maduraba. En Colombia el verde de Mockus no abordaba problemas sociales en un país que los tiene a montones; no vinculaba lo ambiental y lo social enterrado en la fosa común del postergado problema agrario. El verde giraba a amarillo.

En Brasil, ciertas fracciones verdes a la izquierda de Lula constituyen una salida con identidad propia, ejemplificando una maduración girando al rojo. Es notorio que en un clima polarizado, con poco voto sin dirección, el porcentaje de los prescindentes no varió, lo cual hace suponer que los votos verdes fueron en cantidad de 42% hacia la izquierda y 58% hacia la derecha. Este comportamiento revela el difícil camino de las ideas verdes, y activistas sin vinculaciones de clase, hacia posiciones modernamente aceptables que vinculan el ataque contra la naturaleza con el ataque contra los trabajadores. Hay dos rutas conceptuales: a partir de la condición social, o de la convicción científica.

En Panamá, gracias al equivocado manejo gubernamental se ha empujado a los luchadores de lo social y lo ambiental hacia la misma acera. La objetividad de la vida real demuestra que el concepto pueblo agrupa en la presente coyuntura estratégica a varios grupos de clase y conforma una amplia extensión de múltiples capas de trabajadores de todo tipo: profesionales, técnicos, obreros y productores.

La maduración de lo verde en nuestro país deberá perfilarse hacia tonalidades encarnadas. Será Ecosocialista.

*MÉDICO.

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