• 01/07/2019 02:00

Otra vez: Gobierno y comunicación

‘Los últimos 10 años han sido nocivos en todos los sentidos y, en materia de comunicación de Gobierno, han dejado mucho que desear. La tarea es monumental. Los que asumen esa responsabilidad deben estar a la altura de las circunstancias'

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Si decía la semana pasada que todo estaba escrito, aprovecho para reafirmar lo formulado. Desde el año 2004 me he referido al tema de la comunicación del Gobierno al inicio de cada gestión. Para el Gobierno del presidente Martín Torrijos publiqué el artículo ‘las comunicaciones de la Patria Nueva'. En el 2009: ‘Jaque al balance crítico' y en el 2014, en referencia a quién se escogería para conducir el tema en el Gobierno de Juan Carlos Varela, titulé el artículo: ‘Escojan bien para que conversemos'.

O sea, han pasado 15 años desde mis primeros planteamientos sobre el tema y al cabo de estos tres lustros puedo señalar que, a pesar de lo que se sabe y se ha probado en el terreno de la comunicación y la comunicación política en particular, ‘nos tropezamos con las mismas piedras'.

En los tres artículos señalaba que: ‘… La comunicación institucional a nivel directivo necesita que el ejecutor o ejecutora tenga una formación adecuada, una visión estratégico-gerencial y moderna de las ciencias de la comunicación. La comunicación administrada por estos profesionales debe ser expansiva e inclusiva, no enfocada o dirigida en las relaciones con los medios únicamente'.

‘Se deben definir las estructuras de comunicación de arriba hacia abajo e interinstitucionalmente: ¿Qué institución, por sus objetivos y responsabilidades, necesita que haya una estructura de comunicación más abarcadora o más reducida? ¿En qué instituciones se necesitan relacionistas públicos? ¿En qué instituciones se necesitan periodistas, si es que se necesitan? ¿Es estratégico nombrar a periodistas en las direcciones de comunicación de las instituciones? ¿Cuentan los asignados a estas posiciones con una visión moderna y científica de la comunicación institucional u organizacional?'.

‘Las instituciones necesitan comunicadores integralmente preparados; con un concepto institucional, corporativo u organizacional de la comunicación'. (…) ‘Lo que traen los periodistas al esfuerzo de comunicación gubernamental es su relación con su gremio y eso es útil y positivo; sin embargo, no sé si concuerda con su papel fiscalizador de los asuntos que la sociedad vive, entre esos los asuntos de Gobierno y Estado. Nombrándolos en los Gobiernos, tal cual ocurre ahora, comprometen su objetividad periodística futura y pone en jaque el balance crítico que como profesionales deben tener'.

El tiempo ha demostrado que en las empresas, los Gobiernos o entidades de alto perfil alrededor del mundo, las bajas más frecuentes se dan en sus directivas de comunicación, pongan a quien pongan. Después del director o gerente general, el encargado de comunicación de la empresa o de Gobiernos, aquí o del otro lado del mundo, es el profesional que sale más desacreditado en su gestión por deformaciones funcionales que no pueden controlar.

En la mayoría de las crisis o retos comunicacionales, todo el mundo cree que sabe del tema, se inmiscuyen, le hablan al margen al gerente general, desatienden las observaciones de los profesionales de la comunicación y muchas veces interfieren en las políticas y estrategias formuladas para contener y superar un asunto puntual. Si la gente se inmiscuyera tanto en los oficios o responsabilidades de otros profesionales, digamos de un ingeniero estructural, un médico cirujano o un electricista, por ejemplo, entenderían que las repercusiones pueden ser fatales. Pero por algún motivo no piensa igual sobre el tema de la comunicación y todas sus áreas de responsabilidad.

Los retos son mayores en estos tiempos de redes sociales, la intensidad y la manera mordaz con que se ataca cada minuto una gestión de Gobierno, pone en desventaja muchas veces la capacidad de las entidades a la hora de aclarar o redefinir el tema. En temas de comunicación política estas desviaciones comunicacionales son más criticas para un Gobierno que promueve una diversidad de asuntos al día (política exterior, legislativas, de seguridad, etc.).

El trabajo de comunicación de un Gobierno es, en gran parte, una labor de comunicación política desde varias perspectivas, pero con una interacción honesta y clara que no deje dudas sobre las intenciones del Gobierno. Debe rechazar el impulso por la propaganda fácil. Enfocarse en la ruta establecida a mediano y largo plazo sin desviaciones fundamentados en el vaivén de las encuestas momentáneas.

Los últimos 10 años han sido nocivos en todos los sentidos y, en materia de comunicación de Gobierno, han dejado mucho que desear. La tarea es monumental. Los que asumen esa responsabilidad deben estar a la altura de las circunstancias.

COMUNICADOR

‘¿En qué instituciones se necesitan relacionistas públicos? ¿En qué instituciones se necesitan periodistas, si es que se necesitan?'

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