• 29/12/2010 01:00

Vida cotidiana

El discípulo preguntó al Maestro:. — Señor, ¿dónde está la Verdad?

El discípulo preguntó al Maestro:

— Señor, ¿dónde está la Verdad?

— En la vida cotidiana, en los actos más simples de cada día.

— Pero yo, en mi vida diaria, no veo verdad alguna. Todo es rutina, — respondió el discípulo.

— Esa es la diferencia, —explicó amable el Maestro—, que unos la ven y otros no.

— ¿Cómo podría hacer?, —suplicó el joven—. ¿Se trata de estudiar más los libros sagrados, de meditar más y de sacrificarse?

— En modo alguno, —respondió el Maestro—. Se trata de mirar más allá de las apariencias, de descubrir lo esencial que palpita en lo sublime y en lo rutinario, en lo asombroso y en lo cotidiano.

— ¡Ayúdame!, —volvió a implorar el joven.

— Todo lo que hagas, despierto o dormido, forma parte de una Unidad eterna en la que vivimos, nos movemos y somos. Tú, cuando comas, come; cuando bebas, bebe; cuando duermas, duerme.

— ¡Ya lo hago, Maestro!

— No. Tú cuando tienes hambre, comes; cuando tienes sed, bebes; cuando tienes sueño, duermes.

— ¿Y tú, Maestro?

— Yo cuando como, como; cuando bebo, bebo y cuando duermo, duermo. Haz cada cosa como si fuera única, porque es única. Y en esa concentración y simplicidad reside toda la sabiduría.

*PROFESOR EMÉRITO DE LA UCM / DIRECTOR DEL CCS.

Lo Nuevo