• 12/08/2026 00:00
Entrelíneas

Contra los cárteles no bastan los discursos

El narcotráfico cambió hace tiempo. Ya no se mueve únicamente en lanchas, puertos o rutas clandestinas. Opera también desde estructuras financieras, redes de corrupción, trata de personas y organizaciones capaces de adaptarse con rapidez a cada golpe de las autoridades. Panamá conoce bien esa presión. En los últimos cinco años, el país ha incautado 625 toneladas de droga. En lo que va de 2026, otras 62 toneladas han sido decomisadas, entre ellas casi dos toneladas de cocaína recientemente en Punta Burica. Son cifras que hablan del esfuerzo de las autoridades, pero también de la dimensión del problema. Ningún país puede enfrentar solo una estructura criminal que atraviesa fronteras con facilidad. Allí está el verdadero reto de iniciativas como la Coalición contra los Cárteles de las Américas, que reúne a 19 países: convertir la cooperación diplomática en inteligencia compartida, operaciones coordinadas y persecución efectiva del dinero que sostiene a estas organizaciones. La reducción de la migración irregular también marca un cambio significativo: de 1.2 millones de tránsitos entre 2021 y 2024 a apenas 300 en 2026. Pero sería un error interpretar cualquier avance como una señal para aflojar la vigilancia. El crimen organizado aprovecha cada vacío. Combatirlo exige instituciones fuertes, coordinación regional y capacidad para anticiparse a redes que cambian de ruta, socios y métodos con enorme rapidez. No se trata únicamente de decomisar droga. Se trata de impedir que estas estructuras sigan infiltrando economías, debilitando instituciones y poniendo comunidades enteras al servicio de sus negocios.

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