La fiscal superior Geomara Guerra Miranda informó que este lunes se dio inicio a una nueva jornada de exhumaciones de restos de víctimas de la invasión...
Cuando un medio incomoda con revelaciones, no se debaten argumentos: recibe campañas de desinformación. En Panamá, ese ruido se organiza hoy en el terreno digital: perfiles anónimos que surgen en cadena, mensajes calcados que se replican como consigna, ataques coordinados que no discuten cifras, solo buscan sembrar desconfianza. Es la vieja fórmula adaptada a las redes: ante la impotencia de los hechos, solo queda arremeter contra el mensajero. La Estrella de Panamá publica, cada tres meses, información sustentada en su encuesta Vea Panamá, elaborada por Prodigious Consulting con metodología científica, trabajo de campo presencial, con un margen de error preciso y un nivel de confianza declarado. No son impresiones: son mediciones; y los resultados son inequívocos. Para enero de 2026, el 64,9 % de la ciudadanía manifestó estar en desacuerdo con la reapertura de la mina, incluso bajo mejores términos contractuales. Apenas el 29,9 % expresa estar de acuerdo. Ese dato, aunque incómodo para algunos, no desaparecerá por atacarlo. La crítica sana es buena, parte de la democracia, pero desinformar y estigmatizar no buscan contrastar resultados; buscan erosionar credibilidad. Conviene, entonces, ser claros. Este diario no milita contra la minería, como tampoco actúa como vocero minero: informa. Y al informar reconoce que la economía importa, sí; pero también la legalidad, la transparencia institucional y la protección socioambiental. El país necesita desarrollo, pero con reglas, controles, garantías y soberanía. Señalar ese equilibrio no es ideología: es deber periodístico. La credibilidad no nace de un tweet ni de una tendencia digital: se forja en primeras planas que dicen lo que otros prefieren evitar. Se consolida en decisiones editoriales guiadas por la verdad, sin concesiones. Se sostiene en una Redacción que responde a sus lectores, no a presiones de ningún poder. El principio es simple y no admite matices: no se negocia el dato, no se maquilla la información, no se inclina la cabeza. La Redacción de La Estrella de Panamá permanecerá firme. Publicará lo que es. Y la verdad, aun cuando incomoda, se defiende exponiéndola.