• 15/05/2026 00:00
Entrelíneas

El Niño y la soberanía alimentaria

La alerta de la ONU sobre el fenómeno de El Niño y su impacto en la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe confirma una realidad que ya han advertido los sectores vinculados al agro, y que el resto del país no puede seguir ignorando. El aumento de la inseguridad alimentaria, el encarecimiento de los alimentos y la presión global sobre los sistemas productivos se agravan hoy con el alza del petróleo, producto de la guerra en Medio Oriente, lo que encarece fertilizantes, transporte y toda la cadena agroalimentaria. En este contexto, la respuesta del Estado no puede limitarse a medidas coyunturales. Si bien el Ministerio de Desarrollo Agropecuario ha anunciado acciones para enfrentar la sequía, centradas en riego, perforación de pozos y adopción de tecnología para productores, estas iniciativas deben leerse como parte de una estrategia que llega tarde frente a problemas estructurales de larga data en el agro nacional. Panamá sigue dependiendo de importaciones para garantizar su seguridad alimentaria, mientras su sector agropecuario arrastra décadas de subinversión, falta de innovación y abandono institucional. La crisis climática y los choques externos solo exponen con mayor crudeza esas debilidades. No se trata únicamente de responder a El Niño o a los precios internacionales, sino de saldar una deuda histórica con el campo. Proteger el agro debe dejar de ser un discurso reactivo para convertirse en una política de Estado sostenida. Sin un sector agropecuario fortalecido, resiliente y tecnificado, Panamá seguirá siendo cada vez más vulnerable a las crisis globales. La soberanía alimentaria es una prioridad de Estado.

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