Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
Desde que Donald Trump comenzó a lanzar sus amenazas contra Panamá, y otros países, ha demostrado que la desinformación está en el poder. Nunca se habían difundido tantas mentiras intencionadamente como en estos días. Las redes sociales y las aplicaciones se han convertido en un auténtico escenario donde se gestan rumores y falsas declaraciones. Esta realidad pone en evidencia cuál es el verdadero campo de batalla donde se libra la guerra informativa. La firme alianza entre Trump y Elon Musk, líder de la comunicación digital, ha desestabilizado la política mundial en menos de un mes desde que llegó a la Casa Blanca, nuevamente. La falta de credibilidad camina a sus anchas y genera zozobra y expectativas que hacen tambalear a la sociedad, un contexto muy peligroso. Ante la avalancha de engaños y distorsión de los hechos, urge que los medios y los verdaderos periodistas pongan en práctica el rigor, el contraste y la verificación, principios básicos del periodismo: la negligencia provocada, en muchas ocasiones por la prisa o por algún interés, debe ser condenado. No estamos en tiempos para sesgos ni manipulaciones. Recordemos que la desinformación no tiene límites éticos y detrás de ella hay grupos poderosos. La ingenuidad de la sociedad no debe imperar: consumir fuentes confiables es la clave.