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- 23/07/2021 00:00
¡Que ilumine la llama olímpica!
Cuando estas letras vean la luz pública, ya se habrá desvelado la incógnita sobre quién encenderá la antorcha olímpica y con ello la formal inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El solo nombre del evento revela todo lo sucedido hasta llegar a este día. La edición 32 de las Olimpiadas de los tiempos modernos, que debieron realizarse el año pasado, pero, por la pandemia, fueron pospuestos. Así las Olimpiadas de 2020 se celebrarán en 2021. Japón y el Comité Olímpico Internacional, que esperaron hasta el último minuto para suspenderlas el año pasado, por todas las consecuencias que ello conlleva, han hecho gala de todas sus capacidades para lanzar este megaevento con enormes retos por delante. Los Juegos han representado, a lo largo de más de 125 años, lo mejor de los valores de la humanidad, el encuentro donde la fraternidad global impera frente a las confrontaciones, las guerras y las disputas. En un mundo que ha atravesado por más de quince meses de una trágica pandemia, bañada de luto, que todavía no se vislumbra su fin, el espíritu del Barón de Coubertin debe renacer para que, por los próximos treinta días, encontremos motivaciones para soñar con un futuro mejor para la humanidad. Panamá tiene allá, en las playas niponas, a diez expresiones de lo mejor de nuestros atletas, diez jóvenes que, con esfuerzos titánicos, han clasificado para competir portando nuestra bandera en su pecho. Todos debemos estar detrás de ellos, que sientan nuestro respaldo y que sepan que ya son triunfadores con solo participar.