• 18/11/2019 00:00

Incongruencias que duelen

Opinión editorial del 18 de noviembre de 2019

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De las grandes decepciones por las filtraciones de los VarelaLeaks hay una que incomoda y molesta: supuestos grandes defensores de la libertad de expresión, con estas filtraciones, torcieron su posición no en defensa de la libertad de expresión, sino de la protección del derecho a la intimidad. Lo curioso es que su postura fue exactamente inversa a la que adoptaron cuando se filtraron los Panama Papers y, aunque un consorcio se responsabilizó de analizarlos, procesarlos y publicarlos en todo el mundo, no les importó cómo fueron obtenidos, porque el interés público primaba sobre el privado. Pero lo extraño es que el Ministerio Público fue muy rápido en su actuar y empezó las pesquisas de los responsables de la firma Mossack y Fonseca, aplicando de inmediato medidas coercitivas como la cárcel. Con los VarelaLeaks, todo está pausado. De hecho, el Ministerio Público está tan pausado en esto que comprueba la colaboración innegable de esa entidad con el Ejecutivo de Varela. Que el Ministerio Público se usó para perseguir no el delito, sino al enemigo. Que el Ministerio Público se convirtió en parte integral de una componenda escandalosa que no quedará otra alternativa que desmantelarlo de todas esas figuras, fiscales y asistentes, que no practicaban justicia, sino persecución siguiendo directrices contra enemigos y adversarios del poder político y económico de turno. Estas son las incongruencias perversas que están carcomiendo a Panamá y ojalá el gobierno del presidente Cortizo se empine sobre el bien común y logre enrumbar el país por el sendero de la decencia. ¡Caiga quien caiga!

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