• 20/01/2026 00:00
Entrelíneas

La IA: una carrera que puede costarnos caro

En Davos, donde el mundo empresarial suele hablar con seguridad sobre el futuro, esta vez se coló una preocupación distinta: la inteligencia artificial está avanzando más rápido que las reglas para controlarla. Y eso no es un detalle técnico. Es una advertencia sobre la humanidad. La encuesta anual de PwC y el informe del Foro Económico Mundial reflejan un mismo mensaje: hay un entusiasmo desbordado, incluso con señales de burbuja especulativa, pero también un miedo creciente a los daños reales. El riesgo ya no está en un puesto bajo de las preocupaciones globales: se ha disparado hasta ubicarse entre los primeros, con el aumento más dramático registrado en la historia del informe. No es ciencia ficción. Es un problema inmediato y medible. La amenaza más grave es clara: la IA se está adoptando a toda velocidad, pero sin salvaguardas. Empresas la implementan sin controles sólidos, sin personal capacitado y sin sistemas de seguridad proporcionales a su poder. Es como abrirle la puerta a una tecnología capaz de transformar —o desestabilizar— sociedades enteras, sin una cerradura. El impacto ya se perfila: cambios bruscos en el mercado laboral, manipulación masiva de información, ciberataques más sofisticados y riesgos militares por defensas automatizadas. No por gusto el 94 % de los encuestados cree que la ciberseguridad en 2026 estará marcada por el ascenso de la IA. Davos lo dijo con claridad: el problema no es crear inteligencia, sino usarla sin responsabilidad. Y esa decisión no es solo empresarial: es humana.

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