Solo 102 víctimas han podido ser entregadas hasta ahora a sus familias, mientras las autoridades mantienen un amplio operativo para identificar los restos...
La mina es uno de los temas más sensibles de la agenda nacional. No solo por lo que representa para la economía, sino por los errores acumulados: decisiones tomadas sin suficiente transparencia, contratos cuestionados, una institucionalidad debilitada y ciudadanía que terminó sintiéndose ignorada. Por eso, cualquier intento de retomar la discusión minera debe comenzar por escuchar al país. La encuesta VEA Panamá: la verdad en cifras, confirma que el rechazo sigue siendo mayoritario. Aunque bajó del 74% en abril al 67,8% en julio, casi siete de cada diez panameños continúan oponiéndose a la reapertura. Pero el dato que merece mayor atención es otro: el 68,7% considera que el futuro de la minería debe someterse a un referéndum nacional. Incluso cuando el 66,4% anticipa que votaría “No”, la consulta no debe medirse únicamente por el resultado que hoy proyectan las encuestas, sino por la legitimidad que otorgaría a una decisión de semejante alcance. Panamá tiene antecedentes de consultas populares para resolver asuntos trascendentales y definir decisiones estratégicas. Ya acudió a las urnas frente a reformas constitucionales o temas relacionados con el Canal. La minería, por su alcance económico, ambiental y social, merece al menos un debate serio sobre esa posibilidad. Consultar a la ciudadanía no es renunciar a gobernar. Es reconocer que, después de tantos errores, ninguna decisión sobre la minería puede volver a tomarse de espaldas a la gente o en opacidad. Abrir el debate sobre un referéndum sería un paso necesario.