Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
Panamá necesita recordar los valores republicanos que deben orientar su destino: democracia, libertad y soberanía. Cuando recordamos el nacimiento de la República, no hay que olvidar que esta surgió bajo una fuerte influencia colonial extranjera que marcó nuestra historia y convirtió la recuperación de nuestra libertad en todo el territorio en la principal causa de varias generaciones. Fue precisamente esa lucha en la que se consolidaron esos valores republicanos ligados a la esencia del pueblo panameño. La reversión del Canal, el 31 de diciembre de 1999, fruto de la negociación y de una larga lucha nacional, permitió superar aquel enclave colonial estadounidense. Fue una conquista histórica, pero no el final de nuestra tarea republicana. Hoy la soberanía también exige capacidad para decidir nuestro futuro frente a los intereses de las grandes potencias. Ninguna influencia extranjera debe distraernos de los desafíos que tenemos dentro de nuestras fronteras: una desigualdad vergonzosa, la pobreza que golpea especialmente a la niñez indígena, el deterioro de la calidad de vida, las dificultades de acceso a vivienda y agua potable y la falta de empleos dignos. Las dificultades que tienen muchas empresas para continuar y generar empleo, así como las cifras de desnutrición infantil, son un llamado impostergable. Estamos trabajando por un país que todavía tiene enormes deudas sociales. Afrontarlas requiere unidad nacional: empresarios, trabajadores, campesinos, productores, profesionales y servidores públicos. Unidad desde la diversidad, bajo una sola bandera.De lo contrario, el descontento seguirá acumulándose y encontrará expresión en las calles. Recuperemos los valores republicanos y pongamos a Panamá por delante de cualquier interés particular. Es el único camino en esta larga marcha.