- 07/12/2010 01:00
Politiquería
Estamos por finalizar el 2010 y la presión es cada vez más fuerte para que el país entre en la campaña política. Los partidos ni siquiera se han reorganizado y ya tienen uno, dos y hasta doce precandidatos presidenciales. Lejos de ayudar, esto lo que hace es llevar a la población a un frenesí interminable. Pero si del lado de la oposición las cosas andan como andan, el oficialismo tampoco hace mucho. Al contrario, fomenta el desasosiego político. Mientras el Tribunal Electoral lleva adelante un proceso de consultas sobre las reformas electorales, el Ejecutivo dice qué sí o qué no quiere reformar en materia electoral. Y lo peor, ni el oficialismo llama a la oposición para hablar temas de Estado ni la oposición mueve un músculo para fomentar ese tipo de encuentros. En pocas palabras, lo que importa es la toma del poder a cualquier costa, sin importar el bienestar de la sociedad. Es bueno que ambas partes reflexionen sobre este asunto y dejemos a un lado la politiquería y nos centremos en cosas más edificantes para nuestra sociedad.