Con el 88 % de las mesas informadas, López, del movimiento Imparables, acumula 501.344 votos, mientras que su único contendiente, Leonardo Huerta, suma...
Panamá es dueño de un acervo incalculable, pero padece un mal que sabotea su propio brillo: un arraigado complejo de inferioridad. Mientras el mundo se maravilla con nuestra posición geográfica y la majestuosidad de nuestra tierra, a nivel interno libramos una batalla estéril contra nosotros mismos. La queja constante y el autoflagelo se han normalizado, alimentando una preocupante toxicidad en redes sociales que opaca nuestro verdadero potencial. Somos una nación con una riqueza cultural desbordante. Desde la maestría en nuestras artes y una música que conquista fronteras, hasta una gastronomía panameña de clase mundial que fusiona sabores de todo el planeta. Tenemos el talento, la capacidad y los recursos, pero nos falta el ingrediente primordial para el desarrollo nacional: creernos nuestra propia grandeza. El pesimismo crónico no construye; paraliza. Para proyectarnos globalmente y atraer progreso, la iniciativa privada y estatal debe ir acompañada de una profunda revolución de la autoestima. Es imperativo desterrar el pesimismo y la cultura de la descalificación digital. El verdadero salto hacia adelante comienza cuando abrazamos con orgullo nuestra identidad y amamos a nuestro país sin reservas. Panamá lo tiene absolutamente todo; ya es hora de que actuemos como si lo supiéramos.