• 08/10/2026 00:00
Entrelíneas

Reforma electoral y el debate real

Resulta difícil entender el empeño de algunos diputados por impedir que una reforma electoral, cuestionada desde distintos frentes, vuelva a primer debate. Si existen aspectos que deben corregirse, como ellos mismos reconocen, la pregunta es obvia: ¿cuál es el capricho de cerrar el espacio para una discusión más amplia y transparente? ¿O es que buscan cercenar el debate sobre normas que definirán las elecciones de 2029? El proyecto 699 no solo enfrenta reparos del Tribunal Electoral. También genera inquietud entre sectores de la sociedad civil, empresarios y dirigentes políticos, incluidos representantes de partidos tradicionales. Cuando una reforma que establece las reglas del juego democrático pierde respaldo y acumula cuestionamientos, lo responsable no es acelerar su aprobación, sino abrir más el debate. Devolver el proyecto a primer debate no significa enterrarlo. Significa darle a la Asamblea la oportunidad de revisar mejor sus disposiciones, escuchar argumentos y corregir aquello que pueda afectar la equidad, la transparencia y la confianza en el proceso electoral. Insistir en que todo puede arreglarse durante el segundo debate genera dudas sobre por qué quieren controlar la discusión y no abrirla. La ciudadanía merece conocer y participar en torno a lo que se pretende cambiar, por qué y a quién beneficia. Panamá no necesita otra reforma aprobada a espaldas de la gente, mucho menos un “madrugonazo” legislativo que enturbie un panorama político ya enrarecido.

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