• 07/11/2015 01:00

Sanar las heridas y reconciliarnos

Confiamos en que el Ministerio Público actúe con apego a la Ley

En estos días patrios, el arzobispo José Domingo Ulloa puso el dedo en la llaga. En una reflexión del Te Deum, Ulloa fue claro: Como madre y maestra, la Iglesia seguirá insistiendo en la necesidad de sanar heridas que, a pesar del tiempo, no se han cerrado, sin que esto signifique que perdonar sea sinónimo de olvido. Por ello, los casos denunciados deben seguir sus procesos, si existen causales para un juicio, y llegar a la condena, si son probados los delitos. Somos conscientes de que en diversos procesos las personas investigadas, al igual que sus familias, se sientan abandonadas y se perciben como perseguidos políticos, frente a ello confiamos en que el Ministerio Público actúe con el más estricto apego a la Ley, con las garantías de ofrecerles a los investigados, procesados e imputados el respeto pleno a sus derechos individuales. Ello no debe percibirse como selectividad en aplicar o llevar a cabo su delicada labor como funcionarios encargados de hacer justicia alejados de cualquier percepción de que sus actos y decisiones están influidos por presiones o prebendas. Abogamos en esa misma dirección por los miles de detenidos aún sin que se les hayan iniciado sus procesos. Estas personas no tienen un ‘alto perfil ', pero son seres humanos que tienen ante la Ley el mismo derecho a un juicio oportuno para saber si son culpables o no. Es injusto que se les tenga detenidas sin haber sido juzgadas y condenadas. ¿Alguien se atreve a refutarlo?

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