La crítica situación de la delincuencia va más allá de la construcción de nuevas cárceles. Tiene que ir acompañada con la oportunidad laboral que se le ofrezca al joven para que no caiga víctima de las redes del narcotráfico. Pero en los estamentos policiales también hay que hacer una purga muy grande. Justo esta semana, con una redada simultánea en todo el país, un miembro del Servicio Nacional de Fronteras fue uno de los detenidos, quien supuestamente estaba trabajando para los barones de la droga. El problema es profundo y el resultado del descuido por no atenderlo, se ve hoy en Ecuador y también en El Salvador, cuyos gobiernos han tenido que acudir al estado de excepción para afrontarlo. Latinoamérica tiene una nueva oportunidad de resurgir y se trata de atender problemas estructurales que venimos arrastrando por décadas. Gobiernos tras gobierno, se han dedicado al lucro con la cosa pública y poco han hecho por implementar un plan integral de la sociedad a largo plazo. Conocer a fondo desde los 200 nacimientos vivos diarios que tenemos en Panamá, su crecimiento y desarrollo en las primeras etapas, hasta el retiro de la vida laboral. Hoy tenemos problemas con la primera infancia y ni siquiera tenemos certeza con el sostenimiento de la seguridad social para atender a los adultos mayores. En medio, una juventud que es presa fácil de los narcotraficantes. Hay que hacer un trabajo integral que priorice en la sociedad del bienestar, que no es más que garantizar las necesidades humanas básicas, para que los panameños pueden convivir pacíficamente en comunidades con oportunidades de progresar. ¡Así de simple!

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