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31 de May de 2020

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Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

Revolución pacífica

‘... los movimientos populares deben profundizar su participación en la vía pacífica...'

Cuando la Revolución cubana es controlada por la hegemonía soviética, las izquierdas latinoamericanas se dividen entre los que plantean la lucha armada apoyada por Cuba y la URSS o los que aspiran a una vía pacífica para alcanzar el socialismo democrático. Doce años después del triunfo de la revolución, la llegada al poder de Salvador Allende en Chile fue la esperanza de los defensores de la vía pacífica. La intervención norteamericana dio al traste con este proyecto democrático y fortaleció la alternativa armada. Por circunstancias especiales, seis años más tarde se produce el triunfo sandinista y se crean importantes focos armados en distintos países de América. La caída —por implosión— de la URSS cambió totalmente la situación política de América Latina. Cuba, sin respaldo soviético, dejó de apoyar los movimientos armados y empezaron a surgir movimientos electorales de izquierda democrática y populistas que arribaron al poder bajo la tolerancia de EE.UU. porque estos no ponían en peligro su hegemonía mundial. Así presenciamos la llegada de Lula, Evo, Mujica, Lagos, Kirchner, Correa, Ortega, Humala e incluso Chávez, entre otros. Esta nueva realidad mundial permitió que la vía pacífica hacia el socialismo se fortaleciera e incluso ha permitido a la Revolución cubana sobrevivir sin la existencia de la URSS. Como un último ejemplo que confirma que esta posición pacifista es la que actualmente prevalece y que se abandonó la vía armada son las negociaciones de paz en La Habana entre las FARC y el Gobierno colombiano. Al ponerse fin a este conflicto, la vía armada utilizada por la Revolución cubana deja de ser la alternativa para los pueblos de América para alcanzar una democracia política y económica. De allí que los movimientos populares deben profundizar su participación en la vía pacífica para la toma del poder y lograr una sociedad más solidaria y justa.