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10 de Jul de 2020

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Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

Castigar, corregir y educar, tres adjetivos casados

Rehabilitar, salvar y preservar, para evitar que estos jóvenes se descarríen, enderezando sus caminos y vidas para el futuro.

La más reciente secuela ciudadana tiene que ver con la muerte de un gato en manos de un puñado de estudiantes que nos mueve a pensar en qué realmente se está enfocando nuestra sociedad. Si bien la crueldad contra un indefenso animal mueve a pensar en qué clase de juventud comienza a reflejarse, todo tiene una génesis en una situación ya insoslayable en el país: carencias en materia educativa. Indigna el hecho; sin embargo, es mucho más grave darnos cuenta de qué tipo de formación está teniendo la juventud panameña, hasta dónde es capaz de llegar por un antojo y que las redes sociales lo masifiquen, convirtiéndolo en un tema de ‘interés nacional', por encima de las graves preocupaciones ciudadanas en seguridad, salud, educación, agua potable, vivienda y tantos otros problemas del diario vivir. Si a esto le agregamos que la corrección tomada por el incidente ha sido la expulsión de estos jóvenes de su colegio, en realidad no se cumple con el carácter correctivo que se necesita en un caso donde es evidente la falta de modales y urbanidad, civismo y conciencia. Poner a estos jóvenes en la calle es ubicarlos a merced del mal vivir. Nada edificante ni constructivo; habría sido preferible darles trabajo en la propia escuela, o bien, realizando labores sociales en albergues de animales, e incluso, enviándolos a centros de terapia espiritual y mental. Castigar, corregir y educar. El del gato es un excelente caso para aplicar los otros tres adjetivos: rehabilitar, salvar y preservar, para evitar que estos jóvenes se descarríen, enderezando sus caminos y vidas para el futuro.