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15 de Jul de 2020

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Redacción La Estrella de Panamá

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Opinión editorial del 27 de marzo de 2020

Fabián A. Echévers ha muerto a los 90 años. Se agitó desde muy joven en la vida pública como dirigente estudiantil, se unió a las huestes que guiaba el Dr. Demetrio Augusto Porras y como él, se fue a París, donde culminó sus estudios doctorales en Derecho Penal. Regresó a Panamá y continuó su actividad profesional como penalista y se inició en la cátedra universitaria. Allí fue el primer director del Instituto de Criminología que se fundó en 1968 y se retiró de la Universidad de Panamá cuando fue ocupada por las fuerzas militares en gesto de solidaridad con su colega docente y compatriota el Dr. Carlos Iván Zúñiga Guardia, quien había sido encarcelado y con quien posteriormente se vincula como socio en su firma forense y actuaron juntos en la vida gremial y política del país. Inicialmente, como fundadores del Movimiento de Abogados Independientes, el cual presidió varios años y posteriormente en el Partido Acción Popular. Ambas organizaciones dejaron huella por su entrega a la lucha por la democracia y la nacionalidad en nuestro país en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado. El Dr. Echévers, en su constante lucha por la democracia y la libertad de expresión, fue uno de los miembros fundadores del diario La Prensa y durante muchos años fue presidente de su Junta Directiva. Al constituirse el Gobierno del presidente Endara, el Dr. Echévers, por su probidad y conocimientos, fue llamado a ocupar el cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia, al igual que lo desempeñó su padre en décadas anteriores. El Dr. Echévers fue ejemplo de probidad y equilibrio en el ejercicio de su cargo. Dicha conducta debe ser imitada por las nuevas generaciones de juristas. Durante su larga vida el Dr. Echévers, además de ser una reconocida y respetada figura pública, nunca se apartó de sus orígenes y siempre visitaba el área de Panamá Este, donde por décadas estuvo dedicado a las actividades agropecuarias. Ha muerto un gran panameño y es justo que sus compatriotas reconozcamos su vida y no lo sepultemos en el olvido.