29 de Nov de 2021

Entre Líneas

Delito y responsabilidad

“[…] fuera de levantar morbo, el Consorcio debe aún demostrar dónde está el delito, salvo que su interés sea el de atacar el negocio de las “offshore” […]”

Las filtraciones de los “Papeles de Pandora” han levantado un torbellino de comentarios. En el periodismo, las reglas son claras sobre lo que se debe y no se debe hacer. Hay quienes cuestionan que el “robo” de información es un delito. Pero los periodistas también tienen el fuero de no estar obligados a revelar su fuente. El argumento de que el Consorcio Internacional de Periodistas está cometiendo un delito por la publicación de esas filtraciones se cae de inmediato, porque quizás el delito lo cometió quien “robó” la información, más el Consorcio no está obligado a revelar quién se la proporcionó, por el secreto de fuente. Y la regla general del periodismo dice que, si se trata de una información que atañe al interés público, es válida su publicación. Ahora, ¿cuánto de lo publicado en los “Papeles de Pandora” corresponde al interés público, entendiéndose ese interés por la comisión de un delito, entre ellos la evasión fiscal? Al leer información sobre Shakira, Luis Miguel, el rey de Jordania, Miguel Bosé, los presidentes de Ecuador y República Dominicana y Messi, entre otros, lo revelado no dice nada de que hayan evadido al fisco de algún país, más que ocultar la propiedad de algún bien por privacidad y seguridad. En pocas palabras, lo publicado más parece una acción de “paparazzis” para destapar morbo sobre ricos y famosos, que la real comisión de delitos por parte de los afectados. Hasta ahora, fuera de levantar morbo, el Consorcio debe aún demostrar dónde está el delito, salvo que su interés sea el de atacar el negocio de las “offshore”, pero aquí debe hablar con claridad sobre sus intenciones, porque ese es el deber del periodismo. ¡Así de simple!