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19 de Ene de 2022

Entre Líneas

Dictaduras

“[…] la sociedad panameña debiera concretar la unidad de todo el país. No hacerlo es persistir en el error”

El hartazgo de nuestras sociedades ya rebasa la razón y esa es la explicación por la que se eligen Gobiernos que no tienen ideología, sino “por pescar, a ver qué sale”. Hace unos días planteamos que “en Panamá no hay liderazgo político y sí mucha zancadilla. No hay propuestas; hay muchas críticas hacia el Gobierno de turno. No se trabaja por el país; se trabaja por el poder. Es el número premiado de la lotería para el fracaso”. Pero también hemos señalado que tenemos una ventana que aprovechar en esta metamorfosis del mundo. Y estos cambios que se están reflejando más rápido de lo que uno espera, harán que unos de abajo suban y otros de arriba bajen. Y esto es así, porque son los ciclos de la humanidad. Tan crítica es la situación, que el profesor canadiense Thomas Homer-Dixon, director ejecutivo del Instituto Cascade en la Royal Roads University, en un artículo publicado en The Global and Mail, señala que “para 2025, la democracia estadounidense podría colapsar, provocando una extrema inestabilidad política interna, incluida una violencia civil generalizada. Para 2030, si no antes, el país podría estar gobernado por una dictadura de derecha”. Si eso está pasando en la que es considerada primera democracia del mundo, ¿qué se espera del resto de América? Panamá puede lograr un salto en su desarrollo, pero en lugar de seguir sumergida en luchas irrazonables de ¿quién es más corrupto?, o ¿quién está más embarrado con los narcos?, la sociedad panameña debiera concretar la unidad de todo el país. No hacerlo es persistir en el error. ¡Así de simple!