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23 de Oct de 2020

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Rafael Carles

Lector Opina

Bienvenidos al mes de la gula y los excesos

En efecto, fueron las advertencias en los años 60 sobre el colesterol y las grasas las que generaron las dietas baja en grasa

Con la llegada de diciembre y la celebración casi diaria de fiestas, graduaciones, brindis, despedidas, comidas y pachangas, no es mala idea reevaluar nuestra alimentación y cuidar más de lo que comemos antes que lleguemos a enero con dolores de conciencia, por no decir algunas libras o pulgadas de más.

La verdad es que es desconcertante lo que vemos. Por un lado, mucha gente con sentimientos de culpa cuando come arroz con guandú, pavo y pierna de puerco. Ciertamente, el exceso de estos alimentos anima a revivir esta experiencia. Y por otro, mucha gente que consume demasiada comida chatarra, porque cada vez es más asequible, abundante y agresivamente comercializada. Y en el medio de todo esto se observa mucha gente también buscando una cura mágica que la haga sentirse mejor cuando come, con lo cual se desencadena un vertiginoso círculo enfermizo de nunca parar.

No hay duda de que la epidemia de la obesidad tiene confundida a la población y que debido a la sobreoferta de alimentos procesados, cargados en azúcar y grasas saturadas, no hay muchas opciones de donde escoger. No obstante, tenemos algunas ideas para compartir que pueden ayudarle a distinguir los alimentos sanos de aquellos que hacen daño. Nuestro mensaje para este mes de diciembre no pretende confundir, al contrario es muy sencillo y es el mismo que cuando éramos niños: comer alimentos verdaderos, no procesados, que sean naturales y aporten nutrientes para promover salud.

Recientemente le pregunté a Joshua Rosenthal, director del Institute for Integrative Nutrition en Nueva York, cómo podríamos aconsejar a la población panameña sobre la mejor forma de comer y su respuesta fue categórica: ‘Los principios básicos de nutrición han sido siempre los mismos y son iguales para todas las personas: comer balanceado todo tipo de alimentos naturales, y evitar comer muchos productos cárnicos, lácteos y alimentos chatarra. Con estas recomendaciones creo que vamos por buen camino '.

Por supuesto que esto requiere un poco de sano juicio pero ciertamente comer menos comida chatarra (especialmente comida rápida, bebidas azucaradas y similares) y más frutas y verduras sería lo mejor para todos. Es lamentable que muchas veces nos complicamos innecesariamente cuando pensamos en comer de acuerdo a las ‘pirámides alimentarias ', en lugar de comer en función a la cantidad y calidad de los ‘nutrientes ' que requerimos para promover salud y prevenir enfermedades. Lo malo es que en el camino y con frecuencia tomamos posiciones extremas y rígidas al respecto.

En efecto, fueron las advertencias en los años 60 sobre el colesterol y las grasas las que generaron las dietas baja en grasa que indirectamente nos llevaron a la crisis actual de obesidad. De hecho, si el consejo hubiera sido ‘comer con moderación y evitar alimentos chatarra ', muchas libras de peso nos habríamos ahorrado. En su lugar nos dijeron que comer alimentos bajos en grasa y bebidas azucaradas era la solución saludable. ¡Equivocación!

Igualmente, cuando comemos en función de ‘porciones ' y empezamos a preocuparnos por la cantidad de avena, fibra y grasas saturadas, jugamos a perder en un juego que precisamente está diseñado por la industria de alimentos procesados para que pensemos en sus propios términos, y no en los nuestros. Recordemos que un objetivo del ‘marketing ' es confundirnos y tratar de convencernos que tenemos que saber mucho para elegir alimentos más inteligentes. En realidad, todo lo que necesitamos saber es si lo que comemos es comida verdadera, y nuevamente aquí las frutas y verduras encabezan la lista de los alimentos que podemos comer ilimitadamente.

Desafortunadamente, no saber esto nos lleva al extremismo. En un lado del espectro se encuentra la dieta estadounidense típica, que es extremo en su contribución a la enfermedad crónica, la degradación ambiental, la crueldad hacia los animales y, podríamos añadir, un mal ejemplo para todos los demás países que la han copiado como si fuera buena. Así que huimos hacia el otro extremo y adoptamos el veganismo, ahora cada vez más en las noticias, porque todos los días convierten a una nueva celebridad.

Es lastimoso que nunca haya cobertura mediática para cuando la gente come menos comida chatarra. Y sin embargo, es el principal consejo para este momento —el comer menos chatarra, comer más plantas y tomar más jugos naturales—, lo que hace la diferencia, porque no solo más expertos en salud lo predican, sino porque cada vez más personas se dan cuenta de esto.

CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y SALUD PÚBLICA.