Se efectuan gestiones para salir de la lista de países que no combaten la pesca ilegal y que Panamá pueda seguir exportando mariscos a la UE
- 04/01/2015 01:00
¿Por qué no bajan los precios en Panamá?
El próximo miércoles 7 de enero debe entrar en vigencia un nuevo decreto de control de precios. Es una medida que surge desde la campaña electoral y hoy se convierte en vértice de la administración Varela. Según sus promotores, rebajas en precio de productos de la canasta básica de alimentos de $50 en abarroterías y $20 en supermercados son muestras suficientes del éxito de la visión populista del mandatario de turno. No obstante, pretender que estos resultados inmediatos son garantías para más rebajas en el futuro, contradice siglos de historia de teoría económica.
Los mecanismos de control de precio son un espejismo que engañan y desvirtúan la realidad. No rindieron sus frutos en Roma hace 2,500 años y tampoco llenaron las expectativas en Panamá hace 60 años. El caso de Venezuela hoy día es un ejemplo de lo que ocurre cuando la medida se utiliza como propaganda política, con góndolas desabastecidas y un mercado negro paralelo donde se venden productos muy por encima del precio regulado.
Algunos incluso comparan el control de precios al embargo estadounidense a la isla de Cuba: llena de buenas intenciones pero sin efectos positivos en 50 años. Por tanto, nuestra sugerencia al Gobierno es fomentar la competencia, promover la producción nacional, estructurar las cadenas alimentarias, habilitar centros de acopio, fiscalizar la transportación de alimentos en contenedores refrigerados, construir nuevos mercados periféricos, y facilitar la comercialización de la cosecha nacional a precios justos y competitivos.
Igualmente, debe asegurar que la Acodeco tenga los recursos suficientes para investigar y sancionar a todos los agentes económicos que cometen prácticas monopolísticas y abusan a los consumidores con conductas restrictivas a la competencia. Está probado que el sistema de libre mercado es mucho más eficiente que el de regulación de precios.
Por otro lado, las autoridades requieren comprender que los precios de los productos no sólo dependen de los precios del crudo. Pensar que por qué el petróleo bajó, todo va a bajar, es un error que demuestra ignorancia. En un mercado como el nuestro, que depende de una moneda fuerte como el dólar y que consiste de más de un millón de SKU’s en los canales de ‘retail’, los precios son definidos principalmente por cuatro factores.
El primer factor es la cantidad de dinero disponible para gastar. Entre más dinero haya disponible en el mercado, más altos tienden los precios a subir. Imagínese el impacto que producirá en nuestra economía los 19 mil millones de dólares que el gobierno piensa inyectar en inversión en los próximos cinco años. Sin duda, se creará un recalentamiento de la economía y como consecuencia habrá un efecto inflacionario.
El segundo factor es la velocidad del dinero, que mide el número de veces que el dinero cambia de mano en un período dado. En Panamá, donde la gente no tiene cultura de ahorros y no existe ociosidad monetaria, los billetes circulan muy rápido y se produce una espiral inflacionaria.
El tercer factor es la ley fundamental de la demanda y la oferta, la cual aplica a todos los productos de la canasta básica. Esta ley establece que cuanto menor es el precio, mayor es la cantidad demandada, y viceversa. Igualmente, cuanto mayor sea el precio ofrecido, mayor será la oferta. Esta ley explica el por qué el precio del limón, por ejemplo, durante los meses de invierno toca un fondo de 5 centavos, mientras que en los meses de verano rebasa los 45 centavos. Y el cuarto factor es la psicología de consumo, que explica la conducta compulsiva de comprar y gastar.
En Panamá, debido al apetito voraz de los consumidores de comprar y gastar, este factor es el más influyente de los cuatro, y además demuestra el por qué en Panamá los precios no bajan a pesar de que el petróleo alcance niveles bajos históricos.
Los consumidores en su mayoría no investigan ni comparan precios, no hacen tareas previas a sus compras, sino que se avientan al mercado con dinero en mano para gastar. ¡Y gastan millones de dólares de una manera enfermiza! Por eso, cuando el presidente de la República o alguno de sus ministros de Estados les indica a los industriales y comerciantes que bajen los precios porque el petróleo bajó, reflejan desconocimiento sobre cómo se definen los precios en un mercado.
Un comerciante racional, que maximiza sus ganancias y que observa a los consumidores comprar por todo y por nada, ¿cree usted que bajaría los precios de sus productos? Por supuesto que no. Y esa es la razón del por qué aquí en Panamá los precios no bajan y que requiere entonces de una intervención del papá Estado para defender con políticas inefectivas de control de precios a los enfermos consumidores. Pues léase bien, hasta que los consumidores no utilicen su poder de compra con inteligencia, los precios no bajarán.
EMPRESARIO