• 06/09/2015 02:00

El despelote del Metro

Digo esto por lo que estamos pasando los residentes de Campo Verde, desde que se abrió la estación del Metro de San Isidro

‘Las obras quedan, los inconvenientes pasan', algo así decían, para solicitarle indulgencia a las personas por los problemas causados durante la ejecución de megaobras que tenían como finalidad aliviar el tranque permanente en que vivimos en la ciudad de Panamá.

Nosotros somos conscientes de esto, pero lo que no puede ser, y está ocurriendo, es que los encargados de estas obras, en sus reuniones interinstitucionales que llevan a cabo durante la planificación de dichos proyectos, no tomen en cuenta las consecuencias lógicas visibles de su accionar.

Digo esto por lo que estamos pasando los residentes de Campo Verde, (residencial que tenemos más de 30 años), desde que se abrió la estación del Metro de San Isidro; para la cual implementaron dos paradas de buses (metro, diablos rojos, diablos blancos, diablos piratas, en fin todos los buses que se comportan como el diablo), en adición a toda clase de vehículos, que vienen a dejar o a recoger pasajeros, en lo que era anteriormente el brazo de calle para entrar a nuestra barriada, así como el brazo de calle para salir.

Como entenderán, la entrada de nuestra barriada quedó como ‘jamón del emparedado', lo que ha traído como consecuencia que la entrada o la salida de nuestra barriada se haya convertido en una trampa de muerte, ya que nos quedamos sin visibilidad para salir y tenemos que rebasar a los buses estacionados, para poder entrar.

No contamos con un ‘Dios te guarde' que obligue a los vehículos a, por lo menos, mantener el espacio de entrada o de salida de nuestra barriada libre, para que los residentes podamos transitar libremente; y esto señores del Metro, no es justo.

Nosotros, como barriada, los visitamos hace unos meses atrás, nos atendieron muy bien e incluso nos solicitaron ayuda para permitirles ciertas excavaciones dentro de nuestra barriada, la cual accedimos gustosamente, pero el compromiso con nosotros fue que, una vez ajustaran su proyecto, se reunirían con la barriada para explicárnoslo, pero lamentablemente todavía estamos esperando dicha reunión.

Ustedes al iniciar operaciones, nos crearon un gravísimo problema a nuestra comunidad, sin importarles un carajo. Para rematar cuando los llamamos, con el fin de ver qué podíamos hacer, su encargada de relaciones con la comunidad, la licenciada Fanny Quiroz, nos dijo tranquilamente que eso no era problema de ustedes, que nos comunicáramos con el Tránsito, que ellos eran los encargados. Que además estas molestias eran ‘temporales' y que no sabía por cuánto tiempo sería, pero que nos comunicáramos con la oficina de Metas para conocer al respecto.

Esto no está bien, ustedes crearon el problema y ustedes debieron prever lo que iba a pasar. Recordemos que por acciones como estas, hace unas semanas, la comunidad de Los Andes número 2, cerró la calle.

Yo no sé si los funcionarios del Metro se están contaminando y piensan que ellos son extraterrestres y el resto de los ciudadanos somos simples mortales; pero lo que yo sí sé es que están metiendo la pata al no prever las consecuencias de su actuar para planificar en avanzada posibles formas de reducir los inconvenientes que ellos están causando a las comunidades. Imagínense, si este es su pensar en la Línea Uno que están por terminar, qué les espera a todas las comunidades por donde pasará la Línea Dos, que Dios los coja confesados.

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