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08 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Del ardillismo y otras especies del mundo laboral

S e califica de ardillismo a la persona que se afana en cosas fútiles, inútiles o sin sentido por periodos de tiempo prolongados, sin pr...

S e califica de ardillismo a la persona que se afana en cosas fútiles, inútiles o sin sentido por periodos de tiempo prolongados, sin producir resultado alguno o a la persona que aparenta estar trabajando u ocupada cuando es, o puede ser, vista por figuras de autoridad o prestigio. Las personas ardillista poseen una personalidad entre histriónica y narcisista, porque buscan llamar la atención y se comportan teatralmente. Sus maneras vivamente expresivas tienen como resultado establecer relaciones con facilidad, pero de un modo superficial. Las emociones a menudo aparecen exageradas, infantilizadas e ideadas para provocar la simpatía. En su faceta narcisista, los ardillistas tienen un sentido de superioridad y una creencia exagerada en su propio valor o importancia, pueden ser extremadamente sensibles al fracaso, a la derrota o a la crítica y pueden ponerse fácilmente rabiosos o gravemente deprimidos.

Son desconsiderados, egoístas y su conducta suele crear problemas de interacción con sus compañeros. Funcionan mal en los grupos de trabajo.

El guabinismo: fobia o juegavivo

El guabinismo se define como la cualidad de una persona de escabullirse o de escaparse a sus responsabilidades laborales, sociales y hasta familiares. La persona guabinosa, como el pez, es difícil de atrapar, no se compromete fácilmente ni asume las responsabilidades que le corresponden.

La persona guabinosa exhibirá un comportamiento fóbico y la conducta evasiva puede acompañarse de un aumento de la frecuencia cardíaca, sudor, temblor o estremecimiento, dificultad para respirar, sensación de atragantamiento, dolor o molestias en el tórax, malestar estomacal, sensación de mareo o desmayo, temor a perder el control o enloquecer, temor a morir, aturdimiento, escalofríos o calores súbitos.

En ausencia de estos síntomas, el guabinoso exhibirá tan solo un descarado ‘juegavivo’, que busca salirse con las suyas.

El tortuguismo: virtud o defecto

El tortuguismo corresponde a la persona que se caracteriza por la lentitud y la pasividad con que afronta sus quehaceres y su vida. El tortuguista es una persona lenta, parsimoniosa y pasiva; cuyo temperamento flemático suele desperar a los familiares, compañeros y conocidos.

La persona tortuguista acude a la dilación de las cosas en un esfuerzo por asumir un precario control de su entorno, de su tiempo y de su conducta. Cuando el ambiente le exige, responde con su pasividad y cuando el tiempo apremia, responde con lentitud. Aun cuando las cosas son para él mismo, tienden a procrastinar.

El sofocoso: hiperactividad o necedad

El Sofocoso es un individuo que no solo no tiene tranquilidad, sino que no deja vivir tranquilos a los demás. La persona sofocosa no tiene quietud, por lo que causa ciertos malestares en las personas que le rodean. En sentido figurado, la persona sofocante puede causar una repentina o transitoria sensación de calor que nace en el tórax y cuello, sube a la cara y posteriormente se distribuye por el resto del cuerpo, se acompaña de enrojecimiento y sudor, y muy a menudo va seguido de una sensación de frío. En ocasiones hay palpitaciones, ansiedad, sensación de presión en la cabeza y pecho, de ardor, de ahogo, náuseas, y dificultad para la concentración.

La persona sofocosa puede ser asfixiante y acaba con la paz y la tranquilidad de otras personas.

El ‘poco me importa’: desprecio y ‘burn out’

El ‘poco me importa’ es una persona que tiene una actitud de menosprecio intenso por las cosas, por su entorno y por las personas que le rodean. Al ‘poco me importa’ todo le da igual. El ‘poco me importa’ puede ser un sujeto que se ha cansado de pelear contra los molinos de viento y adopta esta postura defensivamente o, bien, ser una persona que no quiere compromisos con las cosas, con su entorno y con otras personas. Este tipo de persona suele ser poco colaborador, poco comprometido y un tanto egoísta.

En cualquier caso, el ‘poco me importa’ sufre un ‘burn out’ que es peligroso para sí mismo, para otras personas y para el trabajo en equipo, porque sufre de agotamiento físico, moral, emocional y mental, causado por involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes, durante un tiempo prolongado.

*PSICÓLOGO Y ESCRITOR.