22 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Honrar honra

Como expresara el apóstol de la libertad, José Martí, HONRAR HONRA, y en estos momentos de reflexión en Panamá, dirijo las miradas en to...

Como expresara el apóstol de la libertad, José Martí, HONRAR HONRA, y en estos momentos de reflexión en Panamá, dirijo las miradas en torno al acontecer nacional y me remito a escribir estas líneas que apuntan directamente al reconocimiento que el Gobierno y pueblo panameño, desde las diferentes trincheras, para que haga una revisión de hechos memorables que estremecieron los cimientos de la Patria y se proceda a hacer un alto para reconocer la obra de tres personalidades que tuvieron el coraje de abanderar la causa histórica por la democracia y las libertades en Panamá.

Con el valor que debe caracterizar como siempre al panameño, con este desprendimiento patriótico, rendir homenaje a tres intrépidas figuras que empuñaron la bandera de la libertad y la dignidad nacional. Me refiero a don Guillermo Endara Galimany, al Dr. Ricardo Arias Calderón y don Guillermo Ford. Así como se han erigido otros monumentos, estatuas y bustos a héroes de otras tierras, justo es honrar la memoria de quienes expusieron sus vidas por el respeto de la dignidad humana, altamente mancillada por los usos y abusos que se cometieron por la dictadura, incluso, cegando vida de adversarios e inocentes.

Si hacemos memoria histórica y nos remontamos a los años de 1968 y más de dos décadas, cuyos hechos relevantes de más está recordar, tendremos que llegar a la conclusión de que estos tres panameños, principalmente, con osadía y fogosidad, expusieron sus vidas por el rescate de la democracia en Panamá.

Con desprendimiento patriótico, es un deber moral rendir homenaje a estas tres figuras que empuñaron la bandera de las libertades y de la dignidad, y quienes merecen un lugar preferencial, sin que ello signifique, opacar a muchos otros ciudadanos que arriesgamos también nuestras vidas, sacrificando a la familia y a los hijos.

El esperar la hora suprema para memorar los acontecimientos que han hecho historia en una Nación, o para retrotraer al escenario público los sucesos que revelan una situación que no debemos olvidar, reflejan a mi juicio, una negligencia inaceptable. En consecuencia, también el Gobierno democráticamente, con la dependencia indicada, debe producir un documento histórico, como guía de estos sucesos y otros colaterales, que hablen de las medidas inhumanas, del ostracismo, violaciones, vejámenes y muertes del nefasto régimen que usurpó y trastocó la Democracia a partir del año de 1968 y que mediante el ensañamiento contra el pueblo vilmente, pisoteó sus derechos hasta un 20 de Diciembre de 1989.

Y si queremos hacer historia con sabor a Patria, en un lugar de la Presidencia de la República, deberían instalarse tres sillas decorativas vacías, en recordación, además, de estos paladines de la democracia. En Panamá somos muy dados a olvidar el pasado o no querer escribir su historia como fue. Y la educación es el mejor escenario para conversar sobre los hechos ignominiosos que nos conduzcan a superar la felicidad y la convivencia nacional. De lo contrario, hay el peligro de ser esclavos del miedo, del terror y la hipocresía.

*EX LEGISLADOR DE LA REPÚBLICA, EDUCADOR.