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19 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Centro de Seguridad Regional y el Parlacen

Las sociedades de hoy afrontan un alarmante fenómeno de inseguridad. En Centroamérica el problema tiene rostro de calamidad. La mediana ...

Las sociedades de hoy afrontan un alarmante fenómeno de inseguridad. En Centroamérica el problema tiene rostro de calamidad. La mediana mundial, respecto a los homicidios, es de nueve por cada cien mil habitantes. Los datos en nuestra región, para el 2008, nos hablan de 58 homicidios por cada cien habitantes en Honduras; en El Salvador la mediana es de 52 y en Guatemala 48 homicidios. Le siguen Panamá, con 19; Nicaragua con 13 y Costa Rica con 11. Son números que reflejan la gravedad de la violencia en la Región.

La inseguridad nace de los bolsones de pobreza generadores de frustraciones y delitos, de los más refinados modelos de comercios ilícitos sustentados en patrones de violencias extremas. Los resultados nefastos alcanzan a las mismas instituciones, incluida la gobernabilidad; corriéndose peligro para el sostenimiento de las débiles democracias. En efecto, no es exagerado señalar que las democracias enfrentan, con poco éxito, una fortalecida estructura delictual con capacidad de penetración en los asuntos del poder político. Hay que responder con programas funcionales que superen la política esencialmente defensiva y militar.

Los planes de los últimos años para combatir la narcoactividad en los países vecinos, han agudizado el problema en Centroamérica. El Plan Colombia, primero, y el Plan Mérida, seguidamente, entre otros resultados, han empujado ese flagelo hacia el centro, agudizando de manera cualitativa y cuantitativamente la criminalidad en la región ístmica.

En Centroamérica, las reacciones estatales no han minorado el problema, pero se toma conciencia de que para enfrentar a las sofisticadas redes delictuales se requiere del trabajo conjunto y coordinado, sobre todo con la cooperación supranacional. La integración, una vez más, es el mejor camino para actuar. A buena hora lo reconoce el presidente Ricardo Martinelli. En declaraciones recientes ha reconocido que ‘ningún país puede por sí sólo combatir el narcotráfico’, sugiriendo al resto de los gobiernos ‘coordinar..., para juntos enfrentar el crimen organizado’.

En la reunión de los cancilleres en la Antigua, Guatemala, el 2 de septiembre de 2010, se comenzó hablar sobre una ‘Estrategia de Seguridad para Centroamérica y México’. En marzo de 2011, también en Guatemala (país al frente de la presidencia Pro—tempore), se repitió este esfuerzo con altos funcionarios de Canadá, Colombia, México, los Estados Unidos y Guatemala, así como funcionarios del SICA. El resultado lo tenemos al inaugurarse en Panamá, el 18 de abril de 2011, el Centro de Operaciones de Seguridad Regional.

El Centro de Seguridad es un soporte más de la integración regional. Al igual que lo económico (SIECA); lo político, (el Parlacen); lo jurisdiccional, con la Corte de Justicia; ahora, con la seguridad, funcionará este Centro para la ‘coordinación e intercambio de información de seguridad entre los países centroamericanos’.

Se trata de una nueva instancia institucional, que forma parte del sistema de la integración (esto fue reconocido por el mismo canciller Varela en el acto de inauguración). Este novel organismo ha de regirse, por las disposiciones establecidas en el Protocolo de reforma al Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y que le establece, a los organismos e instituciones del SICA, formalidades que han de atender ante el Parlamento. Nos referimos a: ‘conocer del nombramiento del director’, ‘juramentación de la persona nombrada’ y ‘conocer el presupuesto y recibir informes’ (artículo 5 del tratado).

En el Parlacen nos pondremos mano a la obra para que se cumpla con este mandato institucional.

*PRESIDENTE DEL PARLACEN.