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26 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Universidad silenciada o propositiva

La crisis energética es estructural, global e inevitable y en nuestro país tiene consecuencias inmediatas en el costo de la gasolina, el...

La crisis energética es estructural, global e inevitable y en nuestro país tiene consecuencias inmediatas en el costo de la gasolina, el aumento del pasaje y el incremento del precio de la canasta básica, el cual, en términos de Índice de Precios al Consumidor, ha crecido en un 41% desde el año 2000 hasta el año 2010.

Pese al extraordinario crecimiento de la economía panameña, con una media de 7,6% anual entre el 2003 y 2010, la mayoría de la población ha visto disminuido su poder adquisitivo, y obviamente nuestros profesores, estudiantes y administrativos no escapan a esta situación.

Las últimas protestas estudiantiles por el alza del pasaje y el costo de la vida tuvieron como respuesta el cierre de la Universidad de Panamá. Así como se crítica el método de la obstrucción de calles también, es criticable la decisión facilista de clausurar temporalmente la Institución, provocando la pérdida de días clases, afectando todo el proceso educativo y la calidad del aprendizaje de los estudiantes.

Estos cierres ponen al descubierto el silencio de la Universidad sobre los graves problemas que nos aquejan como nación. Sus autoridades, en vez de promover el debate crítico y constructivo, se limitan a designar comisiones coyunturales sin mayor impacto y trascendencia. Nuestra Universidad está obligada a honrar su compromiso con la sociedad a la que pertenece y ser centro principal del estudio y formulación de propuestas de solución a los problemas del país, por eso es imprescindible un programa de investigación basado en el estudio de las causas reales que impiden el desarrollo con equidad.

Rechazamos todo intento de las actuales autoridades universitarias de manipular con fines electoreros el natural descontento de los universitarios, de utilizar métodos politiqueros para producir un falso consenso y organizar una marcha a la Presidencia, cuya intención podría estar encaminada en hacer demostración de convocatoria y control de masas para ganar el apoyo del Órgano Ejecutivo en el ilegal intento reeleccionista.

No se trata de sustraer a la Universidad de la lucha por evitar que el incremento del costo del petróleo sea trasladado a la población con menos ingresos, al contrario, se trata de dar los fundamentos que proporcionan la ciencia y el conocimiento, y recuperar la confianza ciudadana en la seriedad y justeza de las propuestas y luchas universitarias.

Para ello, falta un abordaje multidisciplinario y científico, de justicia social y un método adecuado que garantice un verdadero consenso de los universitarios sobre problemas como el energético o el costo de la vida, que, por ejemplo, debió iniciarse con la realización de un Gran Foro con la participación de nuestros especialistas, representantes del gobierno, la sociedad civil, los candidatos a rector y los representantes de los estamentos universitarios.

El derecho a disentir y expresar su descontento por las políticas que asumen los gobiernos, es uno de los pilares de la Democracia. Siempre he defendido el derecho a luchar y protestar, pero haciendo prevalecer la inteligencia y no la violencia, para que estos esfuerzos produzcan resultados satisfactorios para toda la sociedad.

*CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.